sábado 17 abril
Opinión  |   |

Qué modelo

Las sesiones del Pleno de nuestro Ayuntamiento siguen siendo un escaparate del desgobierno y, también de la falta de sensibilidad de quienes configuran la mayoría nacida de un pacto precipitado y oscuro. En cada sesión plenaria se escenifica un nuevo episodio de este gobierno trampantojo en el que siempre hay dos actores principales en nómina y, circunstancialmente, van apareciendo en esa “ilusión” otros secundarios que vienen a animar la escena según el papel que se les asigna en la trama. A veces, ni ellos mismos saben que forman parte de ese teatro.

Que el ayuntamiento es un barco sin rumbo definido y planificado es un hecho cada día más evidente. Llevamos diciendo, y reclamando hace ya tiempo, que el Gobierno de la ciudad marque y señale un modelo que indique la acción programática para estos años, y no solo nos encontramos con el silencio más absoluto, sino que tampoco se evidencia en la práctica ninguna caracterización concreta. No hace falta que aclare que una cosa es tener alguna iniciativa, y otra muy distinta tener un plan estratégico. El Ayuntamiento funciona movido por la inercia administrativa, pero sin iniciativas que marquen un objetivo.

Decía que en cada Pleno se pone de manifiesto la situación de caos o desgobierno existente. En este último del pasado mes de noviembre tuvimos varios ejemplos que son dignos de resaltar. Uno de ellos era la propuesta de nombramiento de los miembros que le corresponden al Ayuntamiento en el Consejo Rector del Palacio de Congresos. En el orden del día figuraba como tal, y a iniciativa del alcalde para su aprobación en el Pleno. Es evidente que, si quien gobierna pretende que Granada sea una ciudad en la que se prime la calidad de su turismo, el Palacio ha de jugar un papel importante convirtiéndose en referencia en los congresos internacionales. Tenemos las infraestructuras adecuadas para poder realizarla, nos falta su materialización incluso en esta “nueva normalidad” en la que vivimos. Un buen gobernante que tuviera (entre otras) esa meta, debería por tanto de tener como uno de sus principales objetivos la recuperación de la actividad en el Palacio y poner los medios para ello.

Sin embargo, el alcalde lleva al Pleno una propuesta que ni siquiera había consensuado con su gobierno. De verdad ¿es tan complicado hablarlo previamente con el portavoz del partido que “desgobierna” con él? No digo ya, que posiblemente sea lo ideal, consensuar con los distintos grupos que componen el pleno para poder presentar una propuesta común en un asunto que puede ser importante. Es que ni siquiera lo hablan entre ellos. De hecho, había concejales del Gobierno que se sorprendieron tanto como los de la propia oposición con la propuesta que se traía para su ratificación plenaria. La improvisación y la falta de proyecto se pusieron en evidencia. Esta ‘espontaneidad’ tuvo como fruto la bochornosa demora, aprovechando un receso que inicialmente estaba previsto, y que al final provocó retirar la propuesta inicialmente presentada, sin dar la más mínima explicación y sin permitir oír al resto de los grupos. Al menos un mes más de retraso en la designación.

El asunto, que tras las bambalinas tuvo más sustancia, viene a demostrar la errática actuación del máximo representante del Ayuntamiento en la Plaza del Carmen. Hoy tira por aquí, o bien porque se le ha ocurrido, o bien porque ha recibido la presión de algún actor que no tiene más intensión que la de entorpecer y enturbiar. Es, al fin y al cabo, el papel que se le ha asignado en ese teatro del que forman parte quienes no se preocupan de la vida publica.

Este no deja de ser mas que el último ejemplo, pero estoy seguro que nos ofrecerán nuevos episodios en los próximos meses. Basta echar un vistazo a la hemeroteca para comprobar que no estamos ante casos aislados, sino ante las consecuencia del desgobierno o la falta de proyecto común, causa de los distintos espectáculos que nos han ido ofreciendo: el desistimiento de nueve millones de euros que la ciudad podría recibir para el Plan Granada EnClave de Empleo que puso en evidencia las diferencias existentes entre Salvador y uno de sus tenientes de alcalde, que amenazó con dimitir; la constitución de la llamada Comisión de Grandes Contratos, que además fue el origen de la dimisión del Presidente Provincial del PP, que a día de hoy tiene aún en vilo a sus correligionarios de partido, tras el abandono de la primera Tenencia en la Alcaldía.

Fíjense en una orquesta. En ella, cada persona tiene un instrumento y con él interpreta la partitura. La dirección de la orquesta unifica la interpretación del grupo, consiguiendo un resultado armónico. Sin dirección en la orquesta, la interpretación suele ser defectuosa y con falta de sintonía. En nuestro Ayuntamiento, falta la partitura y quien ostente la batuta.

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Columnista
José María Corpas

Concejal del Grupo Municipal Socialista y Secretario de Política Municipal del PSOE de Granada capital

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