sábado 11 abril
Opinión  |   |

Segundo año triunfal

El comienzo de curso de nuestra alcaldesa no ha podido ser más pobre. La ciudad está escandalosamente sucia, llena de pintadas y todavía colean las últimas despedidas de soltero que aprovechan los veranos que duran hasta octubre.

Al caos de tráfico por el comienzo de los colegios, se suma ahora la expansión voraz de la zona ORA que ya ha pintado de azul casi todas nuestras calles. Podría pensarse que este colonialismo cromático forma parte de una meditada estrategia para mejorar el tráfico de Granada, reducir la contaminación y hacer una ciudad más amable. Pero sería un exceso de optimismo rápidamente desdicho por la improvisación con que se aborda la peatonalización del centro, sábado sí sábado no, o por el hecho de que Granada tenga ya el billete de autobús más caro de España. Está claro que Carazo está dispuesta a dar que hablar, aunque sea por esto.

El Ayuntamiento ha sacado pecho de sus nuevos presupuestos y los ha convertido en una cuestión de fe. Hay que creer sin ver, porque nadie tiene una copia; ni la oposición, ni el interventor del Ayuntamiento, ni el Gobierno de España. Dicen que los tienen y punto, que para eso mandan. Cuando aparezcan los números veremos si han subido los impuestos, si los gastos llegan a todos los barrios, o cómo han invertido esos 18 millones extra que acaban de recibir del Gobierno de España, en una especie de rescate que ya hubieran querido los gobiernos anteriores.

De todas formas, no sabemos si el Ayuntamiento va a saber aprovechar el momento de bonanza económica que se avecina en los próximos años. Dan muestras continuas de lo malos gestores que son. Solo en materia de empleo, por poner un ejemplo, no dejan de equivocarse en perjuicio de los granadinos. Hace unos días, la señora Carazo renunció a la subvención “Andalucía Activa”, dotada con 1.470.000 euros, destinada a la contratación de 140 personas desempleadas mayores de 45 años. Simplemente no la pidió, dejó pasar una subvención que habría obtenido con el solo hecho de solicitarla.

Pocos días después hemos sabido que el proyecto presentado por el Ayuntamiento, en el ámbito de las iniciativas financiadas con Fondo Social Europeo Plus (FSE+), ha sido calificado como el peor de España. La comisión de valoración ni siquiera ha podido incluirla en la lista de reserva porque el proyecto no ha alcanzado el mínimo de 40 puntos exigidos para ello.

Llama la atención como esa visión que tiene el PP sobre sí mismo, como magníficos gestores de lo público, choca continuamente con una realidad que lo desmiente. Lo cierto es que son malos gestores, poco profesionales y dados a la improvisación. Ese relato del empresario que aplica a lo público el conocimiento y la experiencia acumulado en su propio negocio, es simplemente un cuento. En realidad, la alcaldesa Carazo y su equipo son inexpertos y descuidados, por eso incurren constantemente en errores de bulto que hubieran sido impensables en otro momento.

Este es sencillamente el gobierno que no pide las subvenciones que están a su nombre, que no tiene los colegios preparados cuando empieza el curso, y que peatonaliza el centro un día y recula al día siguiente. Es simplemente el gobierno de la zona azul, de la subida del autobús y de la ciudad sucia. Poco más.

Mientras tanto, siguen viviendo de las rentas del equipo anterior. La llegada del AVE, la gala de los Goya o los fondos europeos no tienen ni rastro de Carazo. Su herencia recibida no ha podido ser mejor. Podría -al menos- estar a la altura y hacer la parte que le toca. Utilizar su mayoría absoluta y el patrocinio de Moreno Bonilla para dejar algo en Granada, algo que tenga su firma y que no sea una mera continuación de los logros de sus antecesores.

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Columnista
Pablo Hervás

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