lunes 24 junio
Opinión  |   |

Solvencia, transparencia y proyecto de ciudad

Granada no soporta más incompetencia. Los distintos gobiernos locales que se han ido alternando desde hace 40 años han llevado a una situación de quiebra técnica a la ciudad, en la que los regidores del Ayuntamiento se han olvidado de las personas al mercantilizar la vida cotidiana de la ciudadanía. Granada se ofrece como producto,  que se gestiona como red clientelar y al margen del interés común, donde solo unos pocos consiguen beneficios, mientras, el 30% de la población está al borde de la exclusión social, no llegan a final de mes o tienen muchas dificultades para hacerlo. Además, la economía sumergida domina casi otro tercio de la actividad “productiva”. La precariedad preside las relaciones laborales. Sin embargo, se quiere dar una apariencia de normalidad oficial cuando la realidad es bien distinta, como he apuntado antes.

No existe proyecto de ciudad, los barrios están descompensados en cuanto a servicios y actuaciones presupuestarias, la descoordinación entre instituciones es un hecho muy pernicioso, que tiene en uno de sus cúlmenes el despropósito de achacar, interesadamente, solo al cultivo de la marihuana los cortes de luz en la zona norte, cuando lo que hay, sobre todo, es un instalación obsoleta. Perseguir el crimen es cosa del Estado, procurar que las instalaciones de suministro de luz cumplan con los estándares mínimos es competencia de la Junta de Andalucía y que la población más desfavorecida no vea suspendido el abastecimiento mediante el oportuno convenio de colaboración con ENDESA es competencia del Ayuntamiento, la cuestión clave es que las tres administraciones deben actuar de forma coordinada, solo así se podrá ir superando el desastre que hoy se vive. El proyecto de ciudad, por tanto, lo sustituyen planes deslavazados ad hoc que se hacen al ritmo de determinados eventos con mucha foto de por medio, es lo que se conoce como ir “a salto de mata”.

La corrupción preside la mayoría de todos esas actividades, de los que no hay transparencia alguna. Así, Granada, padece la vergüenza de observar como la dirección del Patronato de la Alhambra está encausada, lo mismo que el grupo municipal del PP y hasta el propio Alcalde está investigado por graves delitos. Nadie es capaz de explicar, siquiera mínimamente, el contrato con La Caixa y el Centro García Lorca.

Por tanto, hay que recuperar Granada, sacarla del ostracismo al que la han sometido una panda de incompetentes sin solvencia política alguna y que si en algo destacan es sacar provecho de lo ajeno, defraudando el presupuesto público. Recobrar, así mismo, el equilibrio perdido por el centralismo de poder en Sevilla, cuyo último intento ha sido desmontar la capitalidad judicial, que reside en nuestra ciudad y que se ha visto seriamente comprometida por la presión corporativa de determinados grupos judiciales que actúan al modo de lobby.

Un proyecto de ciudad no puede ser el compendio de una serie de parches. Debe albergar la visión de una ciudad para todos y para eso es imprescindible que se sustente en la Granada de la vida, no de la mercancía. Hay que abrir un nuevo escenario en el que el Ayuntamiento sea el instrumento de la gente para mejorar la calidad de vida y que se pueden hacer cosas y resolver problemas ejerciendo con independencia las competencias municipales, rescatando la autonomía municipal, elaborando unos presupuestos participativos. El Municipio no es una delegación administrativa de la Junta de Andalucía. Hay que abrir el Ayuntamiento, que sea lugar de encuentro y cuidados. La coordinación institucional en Granada debe ser un hecho y no una quimera, el trabajo colaborativo entre Universidad- Ayuntamiento – Diputación y Junta de Andalucía, poniendo en común los recursos es una necesidad imperativa para salir del hoyo en que nos han metido. Retornar a lo público servicios que nunca debieron salir. Granada es una ciudad autónoma si, sus recursos naturales, del conocimiento y de la ciencia, turísticos, comerciales, culturales y productivos se ponen en común.

En definitiva, Granada merece encontrarse con un buen gobierno, que apueste por la transparencia constante, real y acreditada, con rendición de cuentas periódicas, que sanee las cuentas municipales, que promueva la eficiencia, con conexión con cuentas municipales y en conexiones y en conexión en con una serie de objetivos que saquen a los que se han adjudicado en el Área Metropolitana, situándola como motor de la cohesión de la aglomeración urbana y asumir su condición de capital metropolitana.

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Columnista
Salvador Soler

Miembro del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Granada

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