domingo 8 diciembre
Opinión  |   |

Sube el agua, bajan los derechos

El jueves volvió a subir el agua en los pueblos que pertenecen al Consorcio para el desarrollo de la Vega Sierra-Elvira. La última subida se produjo en 2014. Como la gente no está para muchas bromas, los impulsores de la subida han intentado camuflarla. Así, pocas horas después en la prensa no se publicaba la subida del agua sino la puesta en marcha de una bonificación para desempleados. Esto es lo que vulgarmente se conoce como manipulación informativa.

A los representantes de esos pueblos en la Asamblea del Consorcio, que es la que tiene la potestad de modificar las tarifas, se nos situó ante el falso dilema de aprobar la subida que llevaba aparejada el llamado bono social o rechazarla perjudicando así a los más desfavorecidos. A pesar de que denunciamos la manipulación y exigimos una votación separada de ambos aspectos, los modos autoritarios del presidente del Consorcio lo impidieron. El falso dilema es una situación en la que se te presentan dos alternativas como las únicas posibles ocultando que existen otras posibilidades. Se puede ayudar a los que lo necesitan sin necesidad de aumentar el sufrimiento de los demás usuarios. Es tan fácil como cargar la bonificación a costa de los beneficios de Aguasvira. El beneficio neto de 2015 ascendió a 1.577.874,09 euros. El Tribunal Supremo reconoció en 2015 que el precio del agua debe ser una tasa y no un precio privado, esté o no externalizado. Esta sentencia del Tribunal Supremo por la que los precios pasan a ser jurídicamente tasas y a ser tratados en sesiones plenarias se la pasa el Consorcio por al arco del triunfo.

De hecho esa fue la propuesta de algunos representantes de la rebelión contra el tarifazo. Creemos que hay margen para hacer política social con los abultados beneficios que proporciona el agua. Sobre todo si se tienen cuenta que provienen de la gestión de un servicio público que por ley como ha manifestado reiteradamente el Tribunal Supremo, está sujeto a tasa. Esto quiere decir que se tiene que cobrar por el servicio aquello que cuesta. Tanto vale, tanto pagas. Quedan excluidos los beneficios.

La propuesta de bono social que hicimos era mucho más ambiciosa que la que finalmente salió aprobada que es tremendamente restrictiva. Por ejemplo para acogerse a estas ayudas tienen que estar todos los miembros de la familia en paro. Nosotros proponíamos que la bonificación se vinculara a una renta mínima. También propusimos el llamado Suministro Mínimo Vital, que consiste en dotar de 100 litros por persona y día a aquellos que estén en situación de pobreza hídrica.

Desgraciadamente la mayoría socialista en la asamblea impidió que fraguara esta solución justa y sostenible. El partido socialista practica una suerte de alquimia política inversa: transforma en chatarra el oro de las aspiraciones de igualdad y justicia de la gente. Y como ha ocurrido con el protocolo de devolución de la cláusula suelo o la negociación del salario mínimo, ahora malbarata la lucha contra la pobreza hídrica para colgarse medallas en causas en las que nunca ha creído.

Y sin embargo las cosas pueden todavía empeorar para los habitantes de Albolote, Alfacar, Calicasas, Chimeneas, Cogollos Vega, Colomera, Güevéjar, Íllora, Jun, Viznar y Nivar. El presidente del Consorcio y alcalde de Maracena, Noel López, ya ha anunciado una subida inminente de otros dos y medio por ciento por el "delito" de tener fuentes de abastecimiento propias. Creo que es el momento de que hablen con sus representantes y de revisar un modelo de gestión que se basa en hacer negocio con un bien de todos y esencial para la vida.

José Luis Torres Ibáñez
Concejal de Somos Alfacar

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