domingo 17 mayo
Opinión  |   |

Tanto mirar al horizonte, olvidamos donde pisamos

Basta con mirar al Recreativo Granada para entender muchas más cosas de las que parece. Un filial que, no hace tanto, competía en Primera Federación y que hoy sobrevive en la Tercera RFEF, encadenando descensos y con la amenaza real de un tercero por arrastre. Un equipo que ha dejado de ser puente para convertirse en síntoma. Porque, mientras otras canteras en España son fábricas de talento y patrimonio deportivo, en Granada el filial se ha transformado en un lugar de paso… o, peor aún, en un lugar sin rumbo. En un trampolín hacia la nada. Y quizá ahí, en esa caída silenciosa que apenas hace ruido, pero lo dice todo, esté la explicación de lo que le ocurre al club.

Es cierto que ahora se saca pecho con un Juvenil que está cerca de lograr un hito importante, peleando por proclamarse campeón de División de Honor. Y es justo reconocerlo. Pero tampoco se puede obviar que la cantera del Granada CF hace tiempo que dejó de ser ese sueño reconocible para los chavales de la provincia que aspiraban a crecer sin tener que marcharse. Se ha ido diluyendo esa idea romántica de progresar desde casa, de vestir la rojiblanca desde niño hasta llegar al primer equipo. Hoy, ese camino parece más borroso que nunca.

Esta temporada, en Tercera RFEF, debería haber sido una oportunidad de oro. Un escenario ideal para reconstruir, para mirar hacia dentro y apostar por lo cercano. Para convertir al Recreativo en el eje de un proyecto provincial, reconocible, con identidad. Sin embargo, la realidad ha sido otra bien distinta. Hasta 31 futbolistas han tenido minutos con el filial. Treinta y uno. Y de todos ellos, solo dos —Samu Cortés y Lozano— han nacido en Granada. El dato, por sí solo, ya es suficientemente elocuente. El resultado, además, ha sido nefasto, tanto en lo deportivo como en lo simbólico.

Porque el problema no es solo perder partidos o categorías. El problema es perder el sentido. Cuando un filial deja de representar el territorio al que pertenece, deja también de cumplir su función más esencial: ser reflejo de su gente. Y ahí es donde el Granada CF parece haber desconectado de algo fundamental. Resulta especialmente llamativo si se compara con lo que ocurre alrededor. Basta con echar un vistazo a otros equipos de la provincia que compiten en la misma categoría. El Churriana, recién ascendido desde División de Honor, ha construido una plantilla con un marcado acento granadino. Casi una decena de futbolistas sub-23 nacidos en la provincia sostienen un proyecto competitivo y con proyección. El Motril, líder del grupo, también cuenta con presencia local en su base joven. Y el Arenas de Armilla sigue una línea similar, con numerosos jugadores en edad formativa que conocen el terreno que pisan.

Es decir, el talento está. Existe. Late en los campos de la provincia cada fin de semana. Pero el Granada CF parece no verlo… o, lo que es peor, no querer mirarlo. Quizá alguien pensó que competir en Tercera RFEF con el respaldo de una estructura profesional —aunque cada vez más desgastada— iba a ser un trámite. Un simple paso intermedio antes de volver a escalar. Pero el fútbol, como la vida, no funciona así. Y mucho menos cuando se pierde el arraigo. Porque el arraigo no se compra, no se improvisa y no se construye a golpe de fichajes sin contexto. El arraigo se cultiva. Se cuida. Se siente.

De tanto mirar al horizonte, en Granada hemos olvidado algo básico: el talento no siempre llega de lejos. Muchas veces está justo debajo de nuestros pies. En los barrios, en los campos de la provincia, en esos chavales que crecen soñando con jugar algún día en Los Cármenes. Y aquí, ni siquiera eso estamos sabiendo proteger. El riesgo no es solo dejarlo escapar. El riesgo es acabar pisándolo sin darnos cuenta.

©Queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta noticia sin autorización expresa de la dirección de ahoraGranada
Columnista
José David Collina

Abonado del Granada CF y creador de contenido en Puerta Nueve

Desarrollado por Neobrand
https://ahgr.es/?p=313166