jueves 23 mayo
Opinión  |   |

Un futuro inteligente para Granada

La próxima generación de evolución urbana ya está aquí: la ciudad inteligente o Smart city. Las ciudades inteligentes importan porque las ciudades son importantes. La urbanización rápida y la concentración de la población en grandes ciudades o en vastas áreas metropolitanas como la de Granada ejercen una presión tremenda sobre los centros urbanos y los flujos migratorios que suponen un desafío para nuestra ciudad a la hora de brindar sostenibilidad ambiental y garantizar la seguridad física de sus residentes. Los avances económicos son esenciales para el bienestar de la sociedad pero representan poco progreso real si lesionan nuestra salud.

El objetivo: fusionar la tecnología y la inteligencia artificial con el capital humano, social, cultural y empresarial para crear ciudades económica y culturalmente prósperas, con mejores servicios urbanos en entornos limpios, sostenibles y saludables. En un entorno tan competitivo entre las ciudades, donde por ejemplo Burgos ha decidido optar también a la Capitalidad Cultural 2031, la intención de convertir a Granada en ciudad inteligente será ofrecer a sus ciudadanos la mejor calidad de vida urbana posible porque una ciudad agradable y bella es una ciudad atractiva al talento, es una ciudad con futuro. Nuestra ciudad atesora un presente innegable para construir ese futuro inteligente de éxito.

El concepto y la práctica de la ciudad inteligente han mostrado que no hay una ruta única, un programa definido de elevación tecnológica, urbana, cultural, económica y social, sino un conjunto de soluciones que deben adaptarse a la diversidad estructural de las ciudades. Cada ciudad ha de definir su modelo inteligente como catalizador de desarrollos tecnológicos orientados al bienestar de sus residentes. Granada debe construir su modelo integrado de tecnologías inteligentes, en una Granada 1.0 a modo de ejemplo, para la mejora de sus infraestructuras que incluyan gestión inteligente del tráfico, oferta inteligente de aparcamiento, alumbrado público inteligente, aprovechamiento inteligente de la energía, información medioambiental y cultural inteligente y gestión inteligente de los residuos. En una Granada 2.0, involucrar a los ciudadanos en la gobernabilidad inteligente de su ciudad. En una Granada 3.0...

Pero nada de esto existe en Granada. Por ello, nuestro futuro inteligente es ya un deber político para nuestros representantes; urgen respuestas políticas que conjuguen tecnología con movilidad, cultura, sostenibilidad, economía, medioambiente, accesibilidad, talento, educación, universidad, donde la primera institución que ha de ser Smart y servir de catalizador de propuestas inteligentes sea nuestro Ayuntamiento. Pero para eso hacen falta dirigentes mas Smart y menos Spark.

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Columnista
Antonio Suárez

Catedrático de bioquímica y biología molecular de UGR

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