miércoles 29 mayo
Opinión  |   |

Una zorra de postal

Antes de seguir leyendo, te aviso de que por favor no hables de este artículo o lo compartas con el hijo de Manu Tenorio, ya que mi escrito podría contener trazas de feminismo radical.

Escribo este texto antes de saber en qué posición ha quedado la canción ‘Zorra’ de Nebulossa en Eurovisión. Lo he querido hacer a propósito, porque la posición que ocupe en el concurso ni lo sé, ni me importa, ya que lo que ha conseguido por sí misma me parece suficiente victoria, tanto para las mujeres, como para la sociedad en general.

En un momento en el que todes estamos completamente infoxicados, y donde miles de temas diferentes ocupan nuestra atención, pero únicamente durante los 50 segundos que dure el TikTok, poner sobre la mesa un debate, durante semanas, en relación a la figura y la imagen de la mujer, y sobre todo, de la mujer madura, es una noticia tremendamente importante y que debe ser celebrada.

Aunque cuando nos pongan contra las cuerdas todos digamos que nadie “piensa así de verdad”, se degrada y denigra de forma constante a las mujeres maduras en nuestra sociedad. Cada año que cumplen es una losa que se les impone donde se les cierran oportunidades, se les asumen cargos y se desacredita su presencia. Desaparecen de muchos lugares, no porque dejen de estar, sino porque se las deja de “ver” o, en el caso de ser vistas, es únicamente para comentar lo mal que las trata el tiempo o cuánto hacen para evitarlo.

La propia Mery Bas, la cantante del grupo Nebulossa, ha vivido en propia piel cómo la sociedad intenta hundir a las mujeres maduras que no se arrepienten de serlo y que no dudan en tomar decisiones, sobre su vida, sobre su carrera, e incluso sobre su estética, sin ningún tipo de remordimiento. Es por ello que su grito: “Voy a salir a la calle, a gritar lo que siento” retumba con mucha más fuerza. No hay nada que dé más miedo a muchas personas que una mujer libre, que una mujer formada por el tiempo, que sabe lo que quiere y que le da igual lo que piensen los demás.

Y te das cuenta de que, a través de una melodía pegadiza y una letra que tarareamos durante todo el verano, su mensaje de feminismo y libertad ha calado lo suficiente cuando reacciona de forma contraría, y con tanta fuerza, gente que no se ha dado cuenta de que la vida, y la sociedad, ha avanzado sin ellos. Es una cuestión de contrapesos, o, como ya explicó la cita falsamente atribuida a Cervantes: “Ladran Sancho, eso es que cabalgamos”.

Envejecer no debería ser un descrédito, sino un triunfo. No ya por todas esas mujeres que no pueden hacerlo por diferentes y dramáticas circunstancias, sino también por las que lo consiguen luchando contra viento y marea para tener una vida lo más parecida posible a lo que soñaron. Consigamos, de verdad, que estén en su mejor momento.

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Columnista
Gafas Amarillas

Periodista y Creador de Contenido

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