viernes 23 abril
Opinión  |   |

Vuelven los yayoflautas

El término “Yayoflautas” es la autodenominación que se dieron a sí mismas las personas mayores que salieron a manifestarse para protestar por el futuro de sus hijos y nietos debido a la crisis económica. El nombre deriva de “Perroflautas” que es el apelativo con el que Esperanza Aguirre, y luego ciertos sectores conservadores, se referían despectivamente a los integrantes del Movimiento 15M o de los Indignados, allá por mayo de 2011.

Ahora los Yay@flautas vuelven a hacerse presentes en las calles para reivindicar tanto el mantenimiento del poder adquisitivo de sus pensiones como la garantía de pensiones dignas para sus descendientes.

Cuando, a modo de niebla mediática, el problema catalán lo tapa casi todo, corremos el riesgo de perder la perspectiva de aquellas cosas que están sucediendo y que tienen una gran importancia para nuestro presente y también para el futuro. Uno de esos problemas es el del sistema público de pensiones.

No tengo dudas respecto a que existe un designio por parte de las élites económicas para reconducir o rediseñar a su favor el modelo económico y social que, sobre todo en Europa, se había venido construyendo desde la II Guerra Mundial. Bajo la consigna de la liberalización económica lo que se está produciendo es una reducción o eliminación de los elementos más protectores del conjunto de la población, que se suma a la privatización sistemática de los servicios públicos para convertirlos en fuentes de negocio. Las consecuencias de este proyecto se van haciendo perceptibles: rápido aumento de las diferencias sociales, procesos acelerados de acumulación de capital en cada vez menos manos, aumento de la precarización, de las bolsas de pobreza y del riesgo de exclusión…

En esta dinámica España se ha convertido en alumna aventajada. Las sucesivas reformas laborales, los recortes de derechos y libertades, las privatizaciones de servicios, el rescate bancario, de autopistas o de proyectos megalómanos fallidos… forman parte de ese plan que se pretende camuflar detrás del crecimiento del PIB o la guerra de banderas.

En este momento arrecia el debate en torno a las pensiones. En primer lugar por la continuada pérdida de su poder adquisitivo. Subidas anuales ridículas del 0,25%, muy por debajo del incremento del IPC, no pueden sino indignar a sus perceptores. Pero con todo el problema mayor será para los futuros pensionistas. Es evidente que el sistema de reparto, según el cual quienes trabajamos en este momento financiamos las pensiones actuales, muestra un claro desequilibrio. Pero no solo porque el número de trabajadores en activo sea pequeño en relación con los pensionistas sino sobre todo porque los salarios de quienes se incorporan al mercado laboral son cada vez más bajos y por tanto también sus cotizaciones.

La cuestión es cómo resolvemos ese problema. Los ideólogos del plan global intentan convencernos de que la única salida consiste en la reducción del poder adquisitivo de las pensiones, el retraso de la edad de jubilación y su privatización a través de planes de pensiones sufragados con el ahorro individual. Resulta bochornoso escuchar al presidente del gobierno pidiendo que las familias ahorren para sus pensiones y la educación de sus hijos, cuando una buena parte de ellas apenas tiene para cubrir sus necesidades básicas. A Celia Villalobos decir que ella quiere jubilarse a los 80 años y que los jóvenes, precarizados o en desempleo, ahorren dos euros cada mes. O al presidente del Círculo de Empresarios afirmar que las jubilaciones deberían retrasarse a los 75 años. No dejan de ser intentos de preparar el terreno a recortes drásticos en preparación.

Pero hay otras opciones. En España la presión fiscal es casi siete puntos inferior a la media de la eurozona, está desequilibrada en contra de las rentas del trabajo y existe demasiado fraude. Nuestra Constitución recoge (art. 50) que los poderes públicos deben garantizar pensiones adecuadas, suficientes y actualizadas periódicamente y que (art. 128) toda la riqueza del país está subordinada al interés general. A veces parece que para algunos gobernantes determinados artículos de la Constitución no existieran.

Los Yay@flautas defienden sus pensiones actuales pero quienes aún no lo somos deberíamos defender las nuestras o quizás cuando lleguemos no las haya o sean escuálidas. O nos espabilamos o nos robarán hasta la cartera.

Miguel Martín Velázquez
Colaborador de Ahora Sí

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