¿Y ahora qué hacemos?

Tras su victoria in extremis ante el Zaragoza, el Granada CF seguirá la próxima temporada en Segunda División con un 99,99% de probabilidades. Solo un desastre absolutamente inédito podría poner en peligro esa realidad. El club rojiblanco ya sabe, con casi total certeza, dónde competirá el próximo curso. Ahora lo deseable sería conocer también dónde estarán cada uno de sus actuales integrantes.
¿Qué debería ocurrir a partir de ahora? Que empiece, cuanto antes, una sucesión de decisiones que sirvan para cimentar lo que debe ser el Granada CF de la temporada 2026/27. Y, si me apuran, también el de los próximos años. Porque si algo ha demostrado este club durante las últimas temporadas es que no basta con sobrevivir al presente. Hace falta planificar el futuro. Y hacerlo con tiempo, con coherencia y con una mínima sensación de rumbo. Justo lo que el granadinismo lleva demasiado tiempo echando de menos.
El Granada ha vivido instalado durante tres años en una improvisación permanente. Llegando tarde y mal a prácticamente todo. Tarde a los mercados de fichajes, tarde a las decisiones deportivas, tarde a los cambios de entrenador y tarde incluso a la comprensión de su propia realidad. Mientras otros clubes de Segunda construían proyectos acordes a sus posibilidades, aquí se despilfarró dinero en una apuesta desesperada por un ascenso que nunca llegó, generando un agujero económico difícil de corregir. Durante demasiado tiempo, el Granada CF ha funcionado a base de parches, volantazos y urgencias. Como si cada verano comenzara desde cero. Como si nadie aprendiera jamás de los errores anteriores.
Por eso, lo primero que debería aclararse es la cuestión más importante de todas: la propiedad. Antes incluso que el entrenador, antes que los fichajes y antes que las renovaciones. Porque resulta imposible construir absolutamente nada si ni siquiera se sabe quién dirigirá el club dentro de unos meses. El Granada no puede permitirse otro verano plagado de rumores sobre ventas, fondos de inversión o posibles cambios accionariales mientras la planificación deportiva permanece paralizada a la espera de acontecimientos.
La incertidumbre institucional termina contaminándolo todo. Afecta al trabajo de la dirección deportiva, a la capacidad de convencer futbolistas y, sobre todo, al estado anímico de una afición agotada de vivir en una provisionalidad constante. El aficionado lleva demasiado tiempo sintiéndose engañado, tratado casi como un niño pequeño al que nunca se le cuenta toda la verdad. Y eso acaba generando una distancia emocional peligrosísima. Una fractura silenciosa que cada vez cuesta más disimular. Los Cármenes se ha ido apagando al mismo ritmo que lo hacía la ilusión de su gente. Y quizá ahí resida uno de los mayores fracasos de estos años: haber convertido la apatía en costumbre.
Quizá estos últimos partidos de la temporada deberían abrir también un debate incómodo entre los propios aficionados. ¿Qué debe hacer ahora el granadinismo? ¿Es este el momento de exigir explicaciones, ahora que la presión deportiva prácticamente ha desaparecido? ¿O, por el contrario, mucha gente siente que ya ha dado demasiado durante demasiado tiempo y simplemente necesita adelantar sus vacaciones emocionales después de tanto desgaste? Habrá aficionados que seguirán acudiendo a Los Cármenes por pura fidelidad sentimental, casi como quien cumple con una rutina de vida. Otros pensarán que no merece la pena continuar alimentando una deriva que parece no tener final. Y probablemente ninguna de las dos posturas sea equivocada. Tan solo son maneras distintas de afrontar una misma decepción.
Lo verdaderamente importante será comprobar si alguien dentro del club entiende, de una vez por todas, el mensaje. Ya sea quien está ahora o quien pueda llegar en el futuro. Porque el granadinismo puede soportar derrotas, temporadas malas e incluso años muy duros. Lo ha hecho durante décadas. Lo que cada vez soporta peor es la sensación de abandono, improvisación y ausencia total de horizonte. Y quizá sea ahí, precisamente ahí, donde se juegue de verdad el futuro inmediato del Granada CF.







