jueves 9 febrero
SUCESOS  |   | Redacción aG

Investigados dos jóvenes por la caza furtiva de una cabra montés en un coto privado de Granada

Un testigo que había presenciado los hechos dio aviso a un agente medioambiental de la zona y tras una batida localizaron el cadáver del animal

La Guardia Civil localizó el cadáver del animal tras el aviso de un testigo. Foto: Guardia Civil

La Guardia Civil ha investigado a dos jóvenes de 21 años como presuntos autores de un delito contra la flora y la fauna, por cazar de forma furtiva un ejemplar de cabra montés en un coto privado ubicado en Puebla de Don Fabrique.

Los hechos ocurrieron el pasado 30 de noviembre cuando los dos investigados accedieron a un coto privado y, sin poseer autorización de su titular, dispararon contra un ejemplar de cabra montés hiriéndolo mortalmente, según ha informado el Instituto Armado en una nota de prensa.

Tras efectuar los disparos, los ahora investigados abandonaron el lugar con la intención de regresar posteriormente a la zona, localizar el animal y conseguir su cabeza como trofeo. Sin embargo, no pudieron hacerse con dicho trofeo porque un testigo que había presenciado los hechos dio aviso inmediatamente a un agente medioambiental de la zona y tras una batida
localizaron el cadáver del animal.

Tras lo sucedido, los hechos fueron puestos en conocimiento de la Patrulla del Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil de Huéscar quien, tras recoger la denuncia interpuesta por el presidente del coto, inició una investigación que ha permitido la plena identificación de los dos presuntos autores, hasta que finalmente el pasado día 5 los agentes han procedido a su investigación como presuntos autores de un delito contra la flora y la fauna.

Los cotos privados de caza están sometidos a un régimen cinegético especial, y para el ejercicio de la caza en los mismos es necesario que se disponga de la oportuna autorización, por lo que el haber abatido este ejemplar de cabra montés podría implicar que los autores se enfrentasen a una pena multa de cuatro a ocho meses e inhabilitación especial para la caza durante tres años. Todo ello unido a la responsabilidad en la que podrían haber incurrido por la utilización de armas de fuego, que podría conllevar también su retirada, así como la de los permisos para usarlas.

El titular del coto se hace cargo del depósito de la cabeza del animal, que queda a disposición de la autoridad judicial.

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