lunes 2 agosto
Opinión  |   |

72 horas

Este miércoles, el Grupo Municipal Socialista con Paco Cuenca a la cabeza, dejó claras las únicas dos salidas que tiene el Ayuntamiento de Granada: o dimite el alcalde y se convoca un Pleno de Investidura, o solo queda la opción de la moción de censura para rescatar a la ciudad del secuestro al que nos tiene sometido el PP y Luis Salvador.

Encima de la mesa hay dos escenarios: salvar a Granada o aferrarse a unas sillas que, por decencia y honestidad, ya no les corresponde. La situación antinatura que estamos viviendo desde el 2019, con un alcalde con tres concejales, ha dado como consecuencia este gravísimo caos que estamos viviendo. El Partido Popular es el máximo responsable de esta lamentable realidad: provocó un pacto, el de los “Trapos Sucios”, y ahora deja a Granada tirada literalmente y sometidos a la tiranía de Luis Salvador y su escudero.

De aquellos barros, estos lodos. Un equipo de gobierno que ha acabado como el Rosario de la Aurora. Ya se veía venir cuando se observaba con gran nitidez las continuas desavenencias entre unos y otros, dentro del PP y dentro de CS, y también entre ellos. Sus diferencias eran y son motivadas por una lucha de intereses particulares muy por encima de los intereses de la ciudad. Para constatar este hecho, solo tenemos que remitirnos a lo que estamos viviendo en estos últimos días.

Este escenario de inestabilidad no se puede soportar ni un segundo más. Es una falta de respeto a la ciudadanía. A la grave crisis arrastrada por las consecuencias de la pandemia, ahora se suma este despropósito. La parálisis provocada en Granada se traduce en la pérdida de los fondos europeos para la recuperación de la ciudad, la pérdida del músculo necesario para impulsar proyectos esenciales en nuestros barrios, así como la pérdida de ayudas tan esenciales como las que afectan al Plan de Emergencia Social, al trasporte o la gestión de licencias. Con este despropósito perdemos todos.

Y no, no todos los políticos son iguales. Paco Cuenca y su equipo de concejalas y concejales, asumen la responsabilidad que les corresponde como grupo mayoritario en el Ayuntamiento de la ciudad y, una vez más, como ya hizo cuando desatascó los presupuestos del 2020, vuelve a formar parte de la solución, ofreciendo alternativas. Cuando Granada es lo primero, quienes se dedican a la política local deberían desprenderse de sus intereses particulares y apostar, de manera clara, por la ciudad. La pelota, ahora, está en el tejado de Salvador y Huertas. Su dimisión daría como consecuencia un nuevo equipo de gobierno en un plazo no mayor de diez días. 72 horas tiene por delante. De no ser así, la moción de censura es la única salida. El PSOE ya ha puesto encima de la mesa sus diez firmas, la de sus diez concejalas y concejales. Solo faltan cuatro. Es el momento de retratarse. Si Granada es lo primero, la moción de censura desatascará este caos.

El grupo mayoritario pues, asumiendo su plus de responsabilidad sobre los demás motivado por los más de 36000 votos recibidos en las últimas elecciones municipales, ha dado este importante paso como ya lo hizo en 2016, cuando tuvo que rescatar a la ciudad de la corrupción. La oposición leal y propositiva de Paco Cuenca y del grupo socialista, llevando a cabo acciones con propuestas concretas, les pone en una magnífica y necesaria situación para rescatar de nuevo a Granada.

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Columnista
Jacobo Calvo

Secretario de Organización del PSOE de Granada capital y docente

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