sábado 20 abril
Opinión  |   |

La Chana

La Chana data de los años cincuenta y es un conjunto de barriadas, al decir de algunos autóctonos. Cuentan las gentes más viejas del lugar que fue del Arzobispado de donde partió la iniciativa para construir las primeras viviendas. Así nació Las Angustias, sin duda la parte más antigua del distrito, luego vinieron La Victoria, Las Perlas y Las Torres. La Bobadilla colinda con la Chana y en ella se alberga la Azucarera Granadina.

Es conocida por ser uno de los lugares donde mejor se tapea de Granada, pero también, de ahí salieron grandes bandas pop rock como 091, Los Planetas y Lagartija Nick. Es un barrio acogedor, de mano abierta, donde se hospedan obras de artes expuestas al público del pintor granadino “El niño de las pinturas”. Sirva como ejemplo la escena dedicada al inmortal músico Jesús Arias (TNT), otro baluarte de la música rock que bebió de la innovadora fuente cultural de Granada. De ahí es Paco Cuenca, que ha sido alcalde de Granada y de ahí es uno de los sindicalistas más combativos que he conocido, mi amigo Juan Cuenca Doblado (QDEP), al que acompañé en muchas experiencias por la mejora de los trabajadores y trabajadoras granadinas y al que le encantaba que quedáramos para enseñarme lugares del Congreso de los Diputados. Con él conocí el famoso pincho de tortilla en la cafetería de donde reside la soberanía popular.

Hasta aquí, todo parece bonito, sin embargo, no es oro todo lo que reluce y el Distrito acumula una serie de deficiencias que podrían llamarse históricas, por el hecho de que pasan los años y todo sigue igual, por tanto, peor. Se sienten desatendidos en cuestiones elementales para la vida de un barrio como es tener alquileres accesibles, pues se dan situaciones de abuso se llegan a pedir fianzas de hasta 10 mensualidades, o tener una oficina de correos o una mejor conexión con los barrios de Rosaleda o Bobadilla o la inclusión de un carril bici que conecte el barrio con la carretera hacia la Puleva. Los vecinos se quejan de la suciedad y el abandono de jardines, estando muy descuidada, así mismo, la poda sanitaria de árboles que trae muchos beneficios al árbol, pero también evita riesgos y accidentes a transeúntes y vehículos.

En la junta de distrito, los vecinos de la Bobadilla vienen reclamando de antiguo el cubrimiento de “La Acequia Gorda”, que transcurre en abierto y los olores son insoportables, especialmente en verano, además, de las plagas de mosquitos que residencian en el entorno y, ni decir tiene, que son transmisores de enfermedades a las que quedan expuestas las personas. O, lo que se conoce como “Cortijo Caramelo”, por donde hay que pensarse salir según que momento del día. La construcción de una acera no parece que sea una inversión irrealizable, lo mismo respecto del asfalto en algunas calles que conectan la Ciudad de los Niños y el Polígono El Florío, dejando mucho que desear la frecuencia de autobuses urbanos, sobre todo los fines de semana.

La actividad deportiva es otra de las necesidades del barrio que, contando con una población aproximada de 7000 habitantes, no disfrutan de instalaciones públicas deportivas al aire libre. Literalmente, consideran que son objeto de un olvido ignorante a sabiendas, trato que no merecen, pues su petición no tendría ni que hacerse, debería partir de la autoridad municipal. El deporte es una necesidad para un barrio sin espacios para practicar deportes al aire libre.
La conexión con la ciudad y con otros barrios de la misma es importante para los vecinos de La Chana, por eso demandan que el Metro entre por la Carretera de Málaga, pasaría por la Azucarera y de ahí al Aeropuerto, todo ello a modo de ramal.

Finalmente, hay que aludir a la cuestión del ferrocarril, sobre el que hay discrepancia en cuanto si la obra es soterrada o es en abierto. Así la conocida “Marea Amarilla”, aunque, insiste en que hay que apostar por el soterramiento, reclama que se dé un acuerdo entre las tres Administraciones implicadas para favorecer la integración, incluso, empezando de cero. Por otro lado, Ecologistas en Acción considera falso que la actual vía divida al Barrio de la Chana, que no sufre aislamiento para acceder al otro lado, pues hay un paso peatonal en altura y tres subterráneos para vehículos. Además, indican que el soterramiento provocaría que la estación de Andaluces habría que hacerla más pequeña. En la experiencia europea no existe el soterramiento como fórmula de entrada a las ciudades y en la posición del gobierno municipal de apoyo al soterramiento se vislumbran posteriores operaciones urbanísticas disfrazadas con espacios verdes.

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Columnista
Salvador Soler

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