lunes 20 mayo
Opinión  |   |

Ocurrencias vs solvencia

Debe ser que la acumulación de distintos procesos electorales en un corto periodo de tiempo agota las ideas o también podría ser que el nivel de la política no dé para más, pero lo cierto es que uno no puede dejar de sorprenderse escuchando o leyendo algunas de las propuestas “estrella” para las elecciones municipales o ciertas campañas de autobombo más cercanas a la egolatría que a una descripción razonable de algún candidato.

Sebastián Pérez, candidato del PP a la alcaldía de Granada, nos propone esta semana adornar la Alhambra con un “espectáculo de luces y sonido” que supuestamente atraerá a más turistas a nuestra ciudad, que pernoctarán más días y que así se “comienza a recuperar la Alhambra para los granadinos”. La verdad que no alcanzo a comprender la relación entre lo primero y todo lo demás, sobre todo lo último.

Me suena mucho a una ocurrencia más de las que este candidato se va sacando de la chistera en esta precampaña. Desde el teleférico con un recorrido inverosímil, hasta la ingeniosidad de un túnel subterráneo para vehículos que cruzara de norte a sur la ciudad… Todo proyectos megalómanos que ningún estudio medianamente sensato avalaría y que por supuesto serían de imposible financiación.

Por otro lado, el candidato de Ciudadanos, Luis Salvador, cuyo don de la ubicuidad le permite estar en un partido o en otro, siempre con cargo por supuesto, o pasar de concejal a diputado con billete de ida y vuelta o ser candidato a ambas cosas a la vez, nos ha sorprendido colgando en su web un “estudio morfopsicológico” en el que a partir de los rasgos morfológicos de su rostro se saltaba a ensalzar determinados aspectos de su personalidad o su inteligencia innata por encima de la media… La morfopsicología solo es una pseudociencia, que nos retrotrae a la caduca frenología de inicios del siglo XIX.

Sorprende que con la cantidad y gravedad de los problemas que nos acucian la respuesta de algunos políticos profesionales sea empeñarse en llamar la atención con semejantes ocurrencias. Pero me temo que en los próximos quince días de campaña probablemente tengamos más.

Como persona que se presenta como candidato a concejal en Granada pero lo hace desde la propia consideración de “ciudadano en política”, nunca como “político” al uso, entiendo que una de las principales virtudes que hay que poner en liza es el de la solvencia. Sólo demostrando rigurosidad y fiabilidad se puede aspirar a ganar la confianza de la gente para que decidan entregar a alguien el gobierno de su ciudad y de sus intereses como vecinos.

He comentado en varias ocasiones que el principal problema que tiene nuestro ayuntamiento es la situación ruinosa a la que lo han conducido 13 años de gobierno despilfarrador y (presuntamente) corrupto del PP. Justo el partido que preside desde 2004, Sebastián Pérez, ahora candidato pero antes concejal de ese gobierno manirroto y por tanto corresponsable de la ruina que nos atenaza.

Pero los tres años de gobierno de Francisco Cuenca y el PSOE no han sido capaces de afrontar con éxito esta situación. A pesar de presumir de haber logrado sanear las cuentas lo cierto es que la ruina sigue creciendo, es cierto que de forma más lenta, pero las finanzas municipales siguen empeorando. Algunos datos lo confirman. El déficit a finales de 2018 ascendió a casi 50 millones de euros, 10 más que en 2017. Las deudas con los proveedores era en la misma fecha de unos 103 millones, 14 millones más que en 2017. El periodo medio de pago de sus facturas a los proveedores ha marcado en marzo los 214 días (7 meses), más del doble de los 98,67 días de media que había cuando Cuenca accedió a la Alcaldía.

Esto significa que los próximos cuatro años la prioridad de la política municipal, desgraciadamente, deberá ser sanear las finanzas municipales. Pero no de cualquier modo sino de la forma más justa posible. Sólo así se podrá garantizar la prestación de los servicios públicos básicos y de cercanía imprescindibles para la vida diaria de los granadinos.

No robar, explicar a la gente con transparencia la realidad, gestionar de modo eficiente, aprovechar los recursos que ya tiene nuestro Ayuntamiento, humanos, materiales o patrimoniales… será imprescindible para el próximo mandato. Y aplicar siempre, siempre, el sentido común. Sin nuevas ocurrencias ni dislates.

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Columnista
Miguel Martín Velázquez

Miembro del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Granada

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