viernes 1 marzo
Opinión  |   |

Para quién trabaja el señor Moreno Bonilla

En las últimas elecciones al parlamento andaluz, Juanma se presentó como candidato. Digo Juanma porque así gustó concurrir. Lo digo, por tanto, con todo respeto. Una vez elegido presidente de la Junta de Andalucía se acercó a un colegio para compartir un rato con alumnos y alumnas de primaria y, una niña le preguntó que por qué no acabó los estudios de magisterio, y le contestó que, porque empezó a trabajar y trabajar y estudiar no es fácil, dando a entender que compatibilizar esas dos obligaciones es imposible, al menos para él. Luego, otro niño le preguntó por la carrera de psicología y dijo, estuve unos años y la dejé. La razón es que a la edad de 23 años fue elegido para presidir las Nuevas Generaciones del Partido Popular en Málaga, de cuyo Ayuntamiento fue concejal de Juventud y Deporte, compatibilizando esta tarea con la de secretario en la Comisión de Asuntos Sociales y portavoz de Juventud del Grupo Parlamentario Popular. En 1995 fue elegido presidente de Nuevas Generaciones de Andalucía. Dos años después presidía de dicha organización juvenil a nivel estatal, habiendo desempeñado cargos, así mismo, en la dirección nacional del Partido Popular. Entre los años 2000 a 2011, fue secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, después fue senador por designación de la Comunidad Autónoma de Andalucía y desde enero de 2019 es presidente de la Junta de Andalucía.

Se puede decir que Juanma es de profesión político y no tiene otra ocupación a la que acudir cuando abandone la política, por tanto, su única opción es la puerta giratoria y es así como se explica el daño que le está infiriendo a Andalucía, a los andaluces.

La gestión del gobierno del señor Moreno Bonilla se sustenta exclusivamente en privatizar los servicios públicos de nuestra Comunidad. Es el caso de la Sanidad Andaluza, a la que viene asestando golpes mortales de necesidad, prorrogando de forma irregular contratos de colaboración con el sector privado de la salud controlado por las aseguradoras al tiempo que se cierran plantas hospitalarias y crecen las listas de espera; utiliza 200 millones del presupuesto público para externalizar consultas externas y pruebas diagnósticas; centraliza la gestión del Parque de las Ciencias, que significó el despido de trabajadores y la suspensión de actividades emblemáticas como el mariposario; ha vendido las residencias de tiempo libre de Sierra Nevada, Aguadulce y Marbella, esto es la defunción del turismo asequible para miles de familias trabajadoras; el control económico de Cetursa pasa a Sevilla, un nuevo varapalo a Granada que pierde toda la capacidad decisoria en la empresa pública, en lo que ha intervenido directamente la señora Carazo, la misma, que liberalizó los horarios comerciales en Andalucía a favor de las grandes superficies, poniendo al pie de los caballos al pequeño comercio y a sus trabajadores.

Y, por si fuera poco, ha dado el jaque mate a la Escuela Andaluza de Salud Pública privatizando la dirección económica que se hará a través de una persona controlada por el sector privado que será la que decida, unilateralmente, los destinos de tan prestigiosa institución pública. Un nuevo despropósito para Andalucía y más desinflamiento para Granada.

Lo de Doñana clama al cielo, con el dinero de los contribuyentes se va a premiar a quienes llevan años robando agua del Parque al que han puesto en serio peligro de extinción, presentando el acuerdo como un beneficio de toda la comarca cuando solo son cinco municipios de lo que se conoce como la Corona norte los que serán favorecidos. Lo importante para Doñana es que se ha enterrado el proyecto del señor Moreno Bonilla de legalización las producciones ilícitas de los frutos rojos.

Por otro lado, el señor Moreno Bonilla va escenificando agravios respecto a otras Comunidades, pidiendo dinero o financiación, al tiempo que elimina impuestos como el de Patrimonio y descuartiza a Andalucía entregándola a las grandes corporaciones privadas, en vez de exigir más competencias para hacerla más fuerte. Es el caso, de la red ferroviaria de cercanías, cuya gestión debe ser andaluza, asumiendo, por tanto, su titularidad, sin olvidar, por supuesto el Corredor Mediterráneo.

En conclusión, para quien trabaja el señor Moreno Bonilla, para Andalucía no, está claro.

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Columnista
Salvador Soler

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