miércoles 22 enero
Opinión  |   |

¡A la bin, a la van, a la bin bon van!

He soñado que me presenté a las puertas del Congreso de los Diputados para hacerme unos selfies con los únicos y legítimos representantes de España, es decir, las personas diputadas del Partido Popular-Vox-C, s. El resto son representantes postizos que se habían colado de extranjis en la fiesta. Ello me permitió ver a los supuestos amigos de ETA, normalmente llamados “batasunos”, sí, esos mismos con los que Aznar (PP) pactó los presupuestos de Navarra en el año 1993 cuando ETA asesinó a 14 personas. Ahí estaba la derecha española, con hinchado pecho, gritando loas y “Vivas a España”, muy molesta ella porque “los cualquiera” habían osado elegir democráticamente a un Presidente de Gobierno, aunque eché de menos el cantico de “soy el novio de la muerte”, una pena, otra vez será, si es que vuelvo a soñar, sobre todo porque el espectáculo pasaría a los anales de la historia imaginada, sobre todo por los insultos que con “lealtad constitucional” sirven de estribillo a los golpes que con sus puños retumbaban en sus soplados arrojos.

También hubo novedades, se presentó en sociedad un nuevo ataque a “los cualquiera” que se habían atrevido a elegir, según decían, a un Presidente “ilegítimo y golpista”, se concreta en que junto al “Viva España” se unía un “Viva el Rey” enardecido, que transmitía a “los cualquiera” que no solo no son españoles es que, además, hay que quitarles el carnet de español, pues no se lo merecen. O sea, que solo se puede ser español como decretan las tres derechas. ¡Viva er Graná!.

Tras el sueño, me pregunto: ¿es el caos? si la derecha nacional y nacionalista no gobierna España, motivo por el que el Cardenal Arzobispo Cañizares ha hecho un llamamiento para "orar por España" mientras la situación "no se aclare" y porque el Gobierno de coalición progresista es una "conmoción", razón por la que España necesita "sanación urgente". Oremos pues y llamemos a urgencias.

La derecha, o si se quiere, las tres derechas, están convencidas de que España les pertenece, lo mismo que las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Corona. Confunden símbolos y propiedades con lo que llaman su España, que la poseen por inmatriculación exclusiva, y fuera de ahí lo que hay son “unos cualquiera” indignos de ser españoles, pero que acogerían cual ovejas descarriladas siempre que el poder vuelva a las manos de toda la vida, que rezarán en los templos sagrados (solo los católicos, que no cunda el pánico) para que las almas de “los cualquiera” no las domine el diablo izquierda. Por tanto, ¡a la bin, a la van, a la bin bon van, España, España, y nada más!

Por el contrario, a pesar de los ladridos desproporcionados que se rasgan las vestiduras cual furibunda obra macabra de teatro, cabalga el caballo de la esperanza y se ha elegido democráticamente a un Presidente que dirigirá un Gobierno de coalición progresista, que es el primero en nuestro país desde la recuperación de la democracia y las libertades, las mismas que facilitaron en su día, en virtud de la llamada transición democrática, que los franquitos pasaron el filtro sin dar cuenta de su responsabilidad por su intervención directa en la dictadura que asoló a España por cuatro décadas.

Pues bien, ese Gobierno de coalición progresista llevará a cabo reformas políticas y sociales imprescindibles para cohesionar España, en beneficio de la gran mayoría de las personas españolas, con acento en la confianza de mejorar el presente y caminar hacia un futuro mejor, defendiendo lo público sobre el mercantilismo de la vida que representa eso que se llama neoliberalismo cuya única bandera es el beneficio para unos a costa de una dolorosa desigualdad e injusticia social que muchos sufrimos, a las que debemos hacer frente con más democracia, más derechos, más libertad y más España, sin exclusiones, en contraposición al nacionalismo excluyente y xenófobo. Mi tierra es Andalucía y mi país es España.

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Columnista
Salvador Soler

Miembro del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Granada

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