miércoles 15 julio
Opinión  |   |

Basta ya de vainas

¡Asombroso!. Esta era una de las expresiones favoritas de cualquier maestro de ceremonias o jefe de pista en los viejos circos. Formaba parte de las expresiones con las que pretendían crear un sentido de hipérbole en la presentación de números artísticos bien fueran de magia o de trapecio…

Yo no salgo de mi asombro observando lo que sucede en nuestro Ayuntamiento. El 8 de mayo el Pleno aprobó la propuesta de Pacto por Granada que promovió el grupo municipal de Podemos-IU. La prensa lo definió como “un espacio de trabajo que tendrá como misión planificar la salida adelante de la ciudad de esta crisis sanitaria y la posterior social y económica que deja el coronavirus”. Dicho acuerdo fue apoyado por todos los grupos excepto Vox, que votó en contra.
Pronto se iniciaron las reuniones de los distintos grupos de trabajo en que se dividió el proceso. Hasta aquí todo razonable. Un mes después hay que reconocer que los avances han sido mínimos. Se habla mucho y se decide poco. No hay informes técnicos, ni diagnósticos rigurosos de la realidad y menos aún propuestas para afrontar los graves problemas a afrontar.

Parecía razonable que primero se hiciesen esos diagnósticos, se elaborasen propuestas y se consensuaran acuerdos que finalmente se plasmasen en el presupuesto municipal.

Sin embargo, paralelamente a estas reuniones, el equipo de gobierno del PP-Cs no deja de insistir en la necesidad de aprobar el presupuesto. Paradójicamente, el proyecto de presupuesto ofertado era el elaborado en febrero, antes del estallido de la crisis sanitaria, y por tanto claramente inadecuado para afrontar la nueva situación, porque ni los ingresos previstos en él se van a materializar, ni muchos de aquellos gastos se podrán ejecutar, mientras que son otros nuevos los que habrá que acometer.

Es indudable que la ciudad necesita un presupuesto porque lleva cinco años prorrogando el obsoleto de 2015. Pero si ese presupuesto es anacrónico para los tiempos actuales no deja de ser igualmente inadecuado un proyecto elaborado en febrero que para nada se atiene a la realidad que vivimos. Como por otra parte todo el mundo reconoce.

En este escenario un día nos levantamos con la noticia de que los portavoces del PP, Cs y PSOE han alcanzado un acuerdo para aprobar el nuevo presupuesto. A bombo y platillo se anuncia que el equipo de gobierno acepta incluir 22 medidas que les ha propuesto Francisco Cuenca. Todo queda plasmado en la “foto del codo”, en la que, ¡sorpresa!, no aparecen ni el alcalde, ni los concejales de Economía o Hacienda. A veces las ausencias son tan elocuentes como las presencias.

Comienzan las sesiones de las Comisiones Informativas para el estudio del proyecto de presupuesto. Nueva ¡sorpresa!, las partidas anunciadas en el “pacto del codo” no aparecen por ninguna parte. El proyecto es básicamente el mismo de febrero. Ante las críticas del grupo de Podemos-IU la respuesta del gobierno municipal es que una vez aprobado el presupuesto se procederá de inmediato a modificarlo para incluir esas partidas. O lo que es lo mismo, reconocen que el proyecto no sirve. Pero en vez de corregirlo y ahorrar muchos trámites, tiempo y esfuerzo, se empecinan en continuar con la insensatez de aprobar sucesivamente dos presupuestos, el proyecto de febrero primero y el corregido con las propuestas del PSOE, después. Doble trabajo para llegar a lo que debería ser el principio. Muy probablemente cuando se apruebe este presupuesto el ejercicio esté ya casi finalizado y por tanto ni siquiera sea ejecutable.
¿Y cuando hayamos aprobado el Pacto por Granada qué hacemos, un tercer presupuesto? ¿O es que se ha preferido la foto del codo a construir el Pacto por la Ciudad y se está renunciando a él sin decirlo?. Granada no está para vainas. Ni la política puede reducirse a una permanente exposición de fotos. La ciudad necesita acuerdos lo más amplios, sensatos y solventes posibles. Y dejarse de juegos malabares, más propios del circo.

En la reunión de la mesa del Pacto del 15 de junio, el concejal de Economía afirmó que existen áreas municipales que se encuentran sobredimensionadas de personal mientras que otras estarían infradotadas. O que se perderán efectivos por próximas jubilaciones. Pero ¡sorpresa!, no aporta ningún informe técnico de diagnóstico, ni concreta cuáles son las áreas donde hay falta o excedente de personal. Ni tampoco hace propuesta alguna. Eso se denomina planificación de Recursos Humanos y es una actividad esencial, estratégica. Así no se construye un Pacto de Ciudad ni se pueden afrontar con responsabilidad los problemas del Ayuntamiento.

En el Pleno del 29 de mayo se procedió a dar cuenta de la liquidación del presupuesto municipal correspondiente a 2019. No hubo debate, ¿para qué?. El resultado, a 31 de diciembre muestra la realidad por encima de ciertos triunfalismos poco sustentables. El déficit aumenta de nuevo en más de 8 millones de euros, respecto a 2018, hasta los -58,17 millones. La deuda total del Ayuntamiento asciende a 323 millones, 1,68 millones más. Es cierto que baja la deuda bancaria pero sube con los proveedores, que siguen siendo, a su pesar, los auténticos prestamistas del Ayuntamiento.

Al adjetivo ¡asombroso! el jefe de pista del circo solía añadir otros como ¡espectacular!... Pero para la situación en la Plaza del Carmen probablemente gritaría los de ¡increíble! o ¡peligroso!… Y yo añadiría ¡absurdo!. Porque el Ayuntamiento no es un circo ni puede gestionarse a base de malabarismos.

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Columnista
Miguel Martín Velázquez

Miembro del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Granada

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