martes 22 octubre
Opinión  |   |

¿Dónde está el alcalde?

Granada tiene un alcalde que no está ni se le espera. Así lo manifestaron las personas asistentes al concierto de inauguración de temporada de la OCG en el Auditorio Manuel de Falla al grito de “¿Dónde está el alcalde?” Comienza a ser cotidiano ver asientos vacíos que deberían estar ocupados por quienes desgobiernan está ciudad. A quienes debieran estar ocupando esos lugares me los imagino preguntándose: “¿Para qué vamos a ir? ¿Qué les decimos? ¡Si no hemos hecho nada!”. Las respuestas están siendo recurrentes, del tipo: “Habladles del Granada Human Tech”. El sonrojo debe de ser de tal envergadura que prefieren adherirse al dicho popular de que “quien salga último paga la ronda”.

Realizaré un repaso (más quisiera que fuese breve) en el que se evidencian sus ausencias. No aparecen para explicar sus primeros cien días de gestión. Tampoco en el pregón de la Semana del Mayor en el que Paco Cuenca tiene que ejercer de alcalde. No acompañan a la OCG en el inicio de la temporada. No están apoyando al distrito Genil para evitar el cierre del Centro de salud Castaño-Mirasierra. Están desaparecidos en la búsqueda de soluciones para evitar el cierre de las ludotecas en Chana, Ronda y Zaidín. No están ocupados ni preocupados por la supresión de unidades en los colegios públicos de la ciudad. No les vemos apoyando a la sanidad pública para evitar el cierre de plantas en los hospitales granadinos. No están en el prioritario e irreversible trabajo de atajar la violencia de género en nuestra ciudad, ya que reducen a la mitad el número de efectivos dedicados a luchar contra esta lacra. No convocan a los consejos de participación ciudadana, espacios fundamentales para estar con los problemas de las vecinas y los vecinos de Granada. Y no están en la Mesa del Ferrocarril ni en el soterramiento de las vías en La Chana. Podría continuar alargando la ya extensa lista de ausencias.

Analicemos dónde no están sus prioridades, y comparémoslas con las políticas que se están llevando a cabo en el gobierno andaluz y en todos aquellos lugares en el que el PP está gobernando (ahora también con el soporte de Ciudadanos). Se deduce que la cultura no interesa, como tampoco la sanidad ni la educación pública. Tampoco interesa todo lo que huela a igualdad, feminismo ni conciliación. No interesa la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones del modelo de ciudad que queremos. ¿En qué están concentrados entonces? Con tres concejales y uno más ausente, que no presente en labores de alcaldía, difícilmente se puede estar en algo, más allá de seguir órdenes desde “la Sevilla” que nos robaba, o desde Madrid. Los siete concejales del Partido Popular bastante tienen con estar resolviendo la difícil operación 2+2 y cómo se la van a contar a sus militantes y votantes, con “cobra” incluida de Sebastián Pérez al Senado, o al revés. A saber.

Anécdotas aparte, la conclusión es tan obvia como el color del caballo blanco de Santiago. Las políticas sociales, la cultura, la igualdad, la educación y la sanidad pública, la sostenibilidad, la lucha contra una preocupante calidad del aire, la participación ciudadana y un sinfín de actuaciones que se llevaron a cabo en los tres últimos años de gobierno socialista en la ciudad han quedado en saco roto o, lo que es peor, no forman parte de sus prioridades. Cuando Granada parecía salir del agujero negro al que nos llevó Torres Hurtado y el gobierno de Rajoy, viendo después la luz gracias a realidades como la puesta en funcionamiento del AVE o la del propio Metro en la ciudad, vamos haciéndonos conscientes de que volvemos a tiempos pasados de estancamiento y olvido.

Ante tanta indolencia por parte de quienes nos tienen paralizados, el PSOE y su grupo municipal en el ayuntamiento siguen con su agenda, más propia de un alcalde y un equipo de gobierno que han demostrado solvencia y confianza que de un grupo en la oposición. Las reglas democráticas lo han querido así, aunque ya vemos los resultados y las actuaciones de unos y otros. Parece asunto de prioridades.

En muy poco tiempo hemos vuelto a recordar cómo se gestó este gobierno desde Madrid, no desde Granada, contradiciendo la voluntad de la ciudadanía. La desafección de los actuales gobernantes en relación a los asuntos importantes de la ciudad es una prueba de ello. Y aviso a navegantes, “si las barbas del vecino ves cortar, pon las tuyas a remojar” si es que el tándem Cs-PP pisaran Moncloa. Ya vemos lo que está pasando en Granada y en Andalucía. Dicho queda.

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Columnista
Jacobo Calvo

Secretario de Organización del PSOE de Granada capital y docente

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