viernes 21 febrero
Opinión  |   |

Han vendido a Granada

Granada se desmorona. El último episodio lo firma el propio Sebastián Pérez expresidente, y todavía concejal, del Partido Popular. Él mismo describió el pasado viernes, con detalle, como se trapicheó con nuestra ciudad. Fue parte de una puja en la que hubo un comprador y un vendedor. Sí, nos han vendido. Y cuando el interés particular prima sobre el de Granada, se está más pendiente de los egos que de la proyección de la ciudad. Y así vamos quedando fuera de las ciudades elegidas para invertir y llevar a cabo planes estratégicos importantes y cruciales para poder dar ese salto cualitativo que merece nuestra ciudad. Y así vamos perdiendo nuestras principales señas de identidad como el Parque de las Ciencias o la Escuela de Salud Pública. Y así hemos perdido más de nueve millones de euros provenientes de fondos europeos. Europa no volverá a confiar en Granada.

La venta de Granada nos aleja de aquel modelo de ciudad en el que Paco Cuenca y el PSOE tanto esfuerzo dedicaron. Nos dejan fuera de cualquier eje de crecimiento de manera incomprensible. Granada se devalúa a pasos agigantados y tenemos a un alcalde que no pasa de ser un mero convidado de piedra en las decisiones que afectan a nuestra ciudad.

Y en todo esto, ¿dónde está Luis Salvador? El 10 de enero, en el diario El País, dieron en la diana. Textualmente recoge “tiene poco predicamento en su formación y en la alcaldía”. No está en ningún sitio porque no cuenta para nadie. En FITUR anduvo en solitario. Y cuando un alcalde no cuenta, lo que realmente deja de contar es la ciudad a la que representa. También se ha quedado sin padrinos ni madrinas en su partido. No cuenta con un Manuel Olivares, concejal, que le dejó solo en el asunto del Plan de Empleo, poniéndolo contra las cuerdas en una cuestión crucial para la ciudad. Ni tampoco con una Lucía Garrido, concejala sin cartera, con voto y sin voz que, lejos de estar empoderada, navega en el ostracismo más injusto que una persona, y una ciudad, pueda merecer.

“Se ve que le tuve que pillar en un mal día”, es una de las afirmaciones más frecuentes tras conversar con prácticamente cualquier persona que se haya reunido en algún momento con Salvador. Y claro, todo esto pone nervioso a una persona que está encantada de conocerse. Estratega de los malos, huele el peligro, y empieza a moverse. Ya lo hizo en el PSOE cuando sus aspiraciones para ser secretario provincial se truncaron. Vio oportunidades en UPyD y Ciudadanos, hasta que los segundos le compraron la moto.

A día de hoy, ¿cuál es su hoja de ruta? Solo basta con navegar por sus redes sociales. Las ausencias de Sebastián Pérez en los principales actos institucionales los ha aprovechado para acortar distancias y ganarse las simpatías del aparato del Partido Popular. Ahora, con la dimisión de Pérez, el 2+2 empieza a verse claro. Dos años será alcalde con carnet de Ciudadanos y dos años más lo será con el del Partido Popular.

Solo esta hipótesis justifica tanto silencio por parte de un alcalde que deja que se ningunee a Granada. ¿Saben que su voto de calidad en las mociones presentadas en el último pleno en defensa de las principales señas de identidad de la ciudad, contribuyó a que el consistorio no las apoyara? Quiere caerle bien a Juanma Moreno, porque Marín no le soporta. Quiere caerle bien a los concejales César Díaz y Eva Martín, porque Olivares no le aguanta. Quiere caerle bien a Marifrán Carazo y pronto comenzará a estar al regazo de Pablo García. Cuestión de tiempo.

Y mientras el interés personal es su causa, la ciudad retrocede a pasos agigantados. La prensa nacional se hace eco; los partidos de la oposición diariamente denuncian las injusticias a las que se le está sometiendo a Granada; la ciudadanía comienza a movilizarse ante decisiones incompresibles como las que afectan al Parque de las Ciencias o la Escuela de Salud Pública. Y las que quedan.

Han pasado siete meses desde que es alcalde. En este tiempo se puede vivir de las rentas del trabajo realizado por el anterior equipo de gobierno. Es ahora cuando hay que demostrar la verdadera gestión de un alcalde y sus socios y, hasta el momento, nada de nada. La gran nada.

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Columnista
Jacobo Calvo

Secretario de Organización del PSOE de Granada capital y docente

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