viernes 19 abril
Opinión  |   |

Insultando a Granada

Para el tándem Moreno - Carazo (que tanto monta, monta tanto) es mucho más importante pagar la luz del Centro Lorca, situado en la Plaza de la Romanilla, que programar dignamente en el espacio que alberga el legado de nuestro poeta más universal y que tanto esfuerzo costó traer a Granada en el año 2018. Que no digo yo con esto que no haya que asumir los gastos corrientes del edificio, pero ¿es excluyente hacer una cosa frente a la otra? En política se dice que gobernar es elegir, priorizar y Moreno y Carazo lo han hecho, vamos que si lo han hecho. Que el PP haya optado por recortar casi la mitad del presupuesto de la programación del Centro Lorca para destinarlo a gastos de luz, pone de manifiesto, en mi opinión, dos cosas: la ausencia de proyecto político cultural en ese espacio y en la ciudad, y la renuncia a tenerlo. No hay interés ni ganas, quizás porque tampoco hay ideas, porque el gobierno de Granada carece de la ambición necearía para proyectar la ciudad al mundo a través de un resorte tan importante como el de la obra de Federico.

Cuando el Ayuntamiento de Granada, gobernado por un recién llegado PSOE a la Alcaldía de la ciudad en mayo de 2016, inició conversaciones con Laura García Lorca para reconstruir las relaciones inexistentes entre la ciudad y los herederos del poeta de Fuente Vaqueros, se tuvo que poner un enorme empeño en apagar todos los incendios que el PP había provocado con la familia de manera tan inexplicable como injustificada. Fueron bastantes las reuniones mantenidas entre el Alcalde de aquel momento, Paco Cuenca, y la familia con sus representantes para convencerles de que Granada iba en serio y deseaba acoger en el edificio que se había construido para tal fin, el legado de Lorca. Logrado ese objetivo, todo fue ya fruto de una negociación en la que tuvieron que entrar el resto de administraciones pues se trataba de la herencia de uno de los más grandes poetas que la lengua castellana ha dado en toda su historia. Y entre todas ellas, la Junta de Andalucía debía ostentar un protagonismo especial. Así lo determinaron sus herederos: para que el legado llegase a Granada debía constituirse una fundación pública andaluza que fusionara en una única entidad el disperso universo lorquiano. Así, Consorcio y Fundación Federico García Lorca se unirían en esa fundación que sería la que, entre otras funciones, pasaría a gestionar el ingente legado, recopilado durante décadas por los Lorca alrededor de todo el mundo.

Nos acercamos al sexto año de gobierno de Moreno Bonilla al frente de la Junta y lo hecho por el gobierno andaluz para crear esa fundación pública es nada. Mejor dicho, absolutamente nada. Ni si quiera estoy seguro de que el Presidente, tan hijo adoptivo de nuestra provincia, haya visitado el centro de la Romanilla alguna vez. Su dejadez respecto a este asunto es palpable e insultante. Sobre todo porque, cuando le ofrecen la oportunidad, no pierde un segundo para reivindicar la figura del poeta con palabras vacías, espacios comunes y gestos vacuos que ya no tapan el desprecio hacia el legado de Federico. Contar en Granada con un tesoro de esas dimensiones es de un valor incalculable. Poder leer alguna de las cartas manuscritas de Lorca a sus padres, por ejemplo, contando sus experiencias en Cuba o en Nueva York; tener en la mano algunos de los originales de sus dibujos; apreciar primeras ediciones de sus obras; tener las versiones manuscritas de ‘La Casa de Bernarda Alba’ o ‘Yerma’, por poner solo algunos ejemplos, es exactamente igual que disfrutar de un cuadro de Picasso o de una pintura de Murillo. Sin embargo, el tratamiento que recibe nuestro paisano, a pesar de su inconmensurable universalidad, es bastante diferente. Federico no merece casi seis años de inmovilismo por parte de la Junta.

Pero tampoco merece que, quien decía que haría de Lorca el estandarte de la candidatura a capitalidad cultural europea para el año 2031, recorte más de 85.000 euros en el presupuesto de programación del Consorcio en los que han sido sus primeros presupuestos. Es un insulto a la memoria poética de la ciudad y un lamentable gesto que confirma la incomodidad que todavía hoy genera el nombre del poeta en los sectores más conservadores de Granada.

Les recuerdo que, durante el periodo 2018 - 2023, el Centro Lorca acogió grandes exposiciones logradas gracias a la gerencia del Consorcio, el trabajo de Laura García-Lorca y el esfuerzo de Ayuntamiento (especialmente) y Diputación para que el espacio expositivo contase con reclamos de primer nivel. Pero Carazo y Moreno han elegido. A este paso, lo siguiente será cerrarlo, porque así sí es verdad que no hay gastos.

La Junta de Andalucía no puede perder un minuto más y debe constituir la fundación pública comprometida en 2018 y dotarla, de manera inmediata, de un presupuesto acorde al valor de lo que el Centro Federico García Lorca alberga en su interior, el legado más importante y valioso de un escritor español existente en nuestro país. El hijo adoptivo de Granada y quienes lo nombraron para vergüenza propia, han de entender que Granada merece el respeto que no se le brinda, y que la figura inmensa de nuestro poeta requiere de una atención que sí recibe en cualquier otra parte del mundo. El desprecio de Moreno y Carazo exige una restitución inmediata que Granada entera debería estar reclamando desde que se denunciara el recorte en los presupuestos del Consorcio a finales del pasado año tirando por tierra el proyecto a la capitalidad cultural que pretende levantar la alcaldesa castellana antes si quiera de haber dado su primer paso.

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Columnista
Juanjo Ibáñez

Concejal del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Granada

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