viernes 13 diciembre
Opinión  |   |

La fortuna sonríe a los audaces

Hace unos días, un amigo venía de comprar unos cuantos libros. Me sorprendió que todos, excepto uno, eran de autores de los clásicos latinos. Creo que a la mayoría de nosotros, el olor del libro recién adquirido, nos trae recuerdos de nuestra infancia. Pero en esta ocasión, dado los textos y sus autores, me llevó a los años en los que aquellos que habíamos elegido en el antiguo Bachillerato la modalidad de letras, traducíamos textos de autores como Virgilio, Cesar…

De ahí que este comentario, lo encabece con una frase de Virgilio: “La fortuna, sonríe a los audaces”.

No cabe duda que los momentos que vivimos de bloqueo institucional en el Gobierno de España está provocando incertidumbre y cansancio entre una parte de la población. En nuestra joven democracia, cuarenta y un años en la historia es algo poco significante, hemos visto como la estabilidad se conseguía mediante la victoria por mayoría de un partido que era el que ejercía la labor del gobierno. Hoy esa situación ha cambiado de una manera muy significativa. Las mayorías absolutas ya son la excepción, y no la regla.

Echando la vista atrás, en lo que ahora me interesa resaltar, y poniendo el foco en la transición de la dictadura a la democracia me quedo con dos datos.

El primero de ellos, es que la Ley de la Reforma Politica de 1976 fue aprobada en las Cortes “Franquistas” con 59 votos en contra. Es decir, había un numero de Procuradores a Cortes (así se llamaban entonces los miembros designados sin mecanismos democráticos) que no querían que se rompieran los valores de la dictadura, encarnados por los valores de los “inmutables” Principios del Movimiento. Por el contrario, la ley salió adelante con 497 votos a favor. Curiosamente aquellos recalcitrantes procuradores se pueden parecer, y mucho, a esos 52 diputados que están sentados hoy en el Congreso de los Diputados. La diferencia es que a estos últimos, los ha votado la ciudadanía.

El segundo de los hechos que quería recuperar, es el nivel de acuerdo que en asuntos sustanciales eran capaces de alcanzar gran parte de las fuerzas políticas elegidas democráticamente. Aquellas reuniones entre los lideres de UCD (Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo) PSOE (Felipe Gonzalez), PSP (Tierno Galvan) PCE (Santiago Carrillo) AP (Fraga Iribarne), la llamada entonces Minoría Catalana (Miquel Roca), PSC (Joan Raventos), que tras enormes esfuerzos y muchas horas, fueron capaces de ponerse de acuerdo (v.gr) en los pactos de La Moncloa, y más tarde en la redacción de la Constitución. Estos simples ejemplos demuestran el espíritu de consenso y entendimiento necesario en determinadas circunstancias.

Volvamos al presente. Desde hace ya unos años, tenemos un Parlamento mucho más fraccionado, donde ninguno de los partidos alcanzan la mayoría absoluta. Es necesario por tanto el dialogo, y el consenso entre distintos partidos para alcanzar la gobernabilidad. Este es un dato, que con nuestro sistema parlamentario, es lógico en el actual momento.

En ese contexto, a mi juicio es evidente que el preacuerdo firmado por Pedro Sanchez y Pablo Iglesias el 12 de noviembre, tiene la ventaja de que ha puesto en el tablero político la idea de recuperar la confianza de un gobierno de progreso en las circunstancias y con los resultados alcanzados el 10N. Su capacidad de reacción es otro de los elementos a tener en cuenta. De alguna manera, es el principio de una senda de dialogo y de encuentro que hace solo unos dias sería impensable. Demuestra a mi modo de ver que las posiciones no son inmutables, y que es necesario la adaptación de las propuestas y las alternativas a la situación concreta de correlación de fuerzas existentes. Nuestra joven democracia, sobre todo al principio, está llena de ejemplos de lo que estoy diciendo.

Por tanto no me sorprendo de que se plantee esta alternativa, pues es la que atendiendo al circunstancias del momento, tiene la posibilidad de garantizar un gobierno y además, de progreso. Y cuando afirmo esto en modo alguno estoy diciendo que el camino para ello sea fácil y que esté garantizado. Lo que sí afirmo es que el éxito dependerá en gran medida de la capacidad de dialogo de todas las partes. De todas. Porque todas tienen la responsabilidad de desbloquear la situación.

Es cierto que quienes han alcanzado más representación tienen la obligación de encabezar la iniciativa. Y así lo ha hecho el PSOE con rapidez y solvencia alcanzando un acuerdo que ha sido ratificado por su militancia con un porcentaje muy elevado. Pero es que, además, las grandes líneas del Preacuerdo han sido muy bien valoradas por los sindicatos ya que ponen el foco de mira en la idea de superar las desigualdades e injusticias provocadas por la crisis económica en los sectores mas desfavorecidos de la sociedad.

Una vez más, Pedro Sanchez ha demostrado rapidez y audacia, en su decisión. Ahora esperemos que nos sonría la fortuna.

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Columnista
José María Corpas

Concejal del Grupo Municipal Socialista y Secretario de Política Municipal del PSOE de Granada capital

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