martes 19 noviembre
Opinión  |   |

Los barrios de Granada

Hemos observado que tras las últimas elecciones municipales, quienes dentro de la ciudad más necesitan del apoyo de políticas públicas y locales, es decir, las personas que viven en los Barrios, más en unos que en otros, muestran un gran desapego respecto de los partidos políticos de izquierda, incluidos aquellos que en su programas incluyen propuestas programáticas de compromiso para generar dinámicas que acaben con la exclusión social, como es el caso de Podemos. Es más, se podría afirmar que ha calado el sentimiento en un amplio sector de las personas que viven, sobre todo, en los Barrios periféricos, que están abandonados a su suerte, que están perdidas para el llamado mercado laboral, para ellas no hay sitio ni contrato, que están expulsadas del sistema educativo, especialmente en el Distrito Norte. La consecuencia es que en cada votación la abstención es cada vez mayor y sobrepasa, a veces, el 70% del censo electoral. Los vecinos de los Barrios, se puede decir, no se sienten representados.

El pasado día 26 de mayo, se hicieron las elecciones municipales de Granada y la participación alcanzó un poco más del 60% de las personas con derecho a voto, el resto optó por no votar. La abstención fue más alta, por ejemplo, en el Distrito Norte, precisamente donde están más necesitados en políticas locales que combatan la exclusión social, lo que evidencia una realidad, cual es, que no se sienten escuchados, motivo por el que para cualquier cosa, por nimia que sea, tienen que organizar una manifestación, en definitiva, que su vida no cambia, a diferencia de lo que ocurre en el centro de la ciudad, donde los arreglos a los problemas corrientes se solucionan más rápido, donde no es una batalla, incluso, tener acceso directo a la Alcaldía. Los problemas, por tanto, se enquistan y se hacen insolubles por la falta de voluntad política y eso agota a la gente, que además se ve obligada a que todo lo tiene que pelear; la decepción, el desapego y la quiebra de confianza en la política se generalizan y se abre paso la abstención, que vence.

A poco que se hable con las personas de los Barrios periféricos, sobre todo en los que el riesgo de exclusión social es ya una realidad, pues son familias que no llegan a final de mes, hablamos de un 35% de la población de Granada, se comprueba fácilmente que no es solo una cuestión de votaciones, sino de implicarse en el día a día, sin esa implicación los vecinos no sienten que su voz se escuche, están convencidos que no sirve para nada lo que dicen, a cuya consecuencia, se apartan de la política que la ven lejana a su problemática, que al final y al cabo es la de la ciudad. Así las cosas, debemos convenir, así lo he percibido, que la participación que se quiere no es la de la foto o la visita esporádica, sino la de la implicación directa y continua, nada de intermitencias, creando compromiso en las soluciones, estableciendo una red colaborativa real y efectiva que tenga como finalidad mejorar la calidad de vida de las personas; que el hecho que los hijos no falten un día al colegio no sea una victoria, sino la regla general.

Debemos cambiar, por tanto, la forma de hacer política para revertir la abstención en participación. Lo que funciona es una política cercana, de encuentro, de escuchar y participar en la vida del Barrio practicando el puerta a puerta, utilizando las redes sociales, participando en los proyectos que las asociaciones ponen en marcha, nada de brocha gorda. No se tratan de personas apolíticas, sino de personas desvinculadas de la política tradicional a la que le interesa cuanto más pobreza educativa mejor, para así lograr dependencia para montar redes clientelares.

En conclusión, hay que estar en la participación que interesa a la gente y esa no es otra que la que lleva a la solución de los problemas del día a día, abriendo cauces de cooperación en los que las familias puedan manifestarse en asuntos esenciales como la salud, educación, vivienda, urbanismo, empleo, educación y medio ambiente, donde la aportación de las personas que viven en los Barrios de Granada es muy valiosa, por estar especialmente capacitadas por el buen conocimiento de los problemas y sus soluciones. No solo hay que hablar de conseguir una mayoría social, hay que integrarse en la vida del Barrio, sólo así, en mi opinión, la buena política ganará a la abstención.

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Columnista
Salvador Soler

Miembro del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Granada

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