sábado 11 julio
Opinión  |   |

¿Qué está pasando?

Reconozco que me sorprendió el anuncio de pacto entre PSOE, PP y Cs para aprobar los presupuestos municipales que se escenificó en la “foto del codo”. Tengo que decir que no hice caso a Antonio Cambril cuando días antes insinuó que algo así podría estar fraguándose. Sin duda su olfato periodístico pudo más que mis observaciones sobre la realidad en el Ayuntamiento de Granada.

Nada de lo sucedido en las semanas y días anteriores permitía vaticinar algo parecido. En el pleno del 8 de mayo, en el que a propuesta del propio Cambril se aprobó la creación de una Comisión Especial para trabajar en un Pacto por Granada, delante de las cámaras de TG7, Paco Cuenca gritó a Cambril, refiriéndose al alcalde, Luis Salvador, “te ha engañado dos veces y te volverá a engañar”. Posteriormente, en las reuniones de la Comisión Informativa para estudio del proyecto de presupuesto presentado por el equipo de gobierno, el representante del PSOE insistía una y otra vez en que ese documento no reflejaba para nada la realidad de las cuentas municipales.

Hay que decir que ese proyecto de presupuesto fue elaborado en febrero pero se ha presentado ahora sin haber sufrido ni una pequeña modificación para adaptarse al escenario catastrófico que la crisis del Covid ha abierto. Por tanto ni los ingresos que se pronostican en él se van a generar, ni los gastos pueden ser los previstos en el documento. Los ingresos van a ser menores, por razones obvias, y los gastos tendrán que ser forzosamente distintos porque hay muchas actividades que ya han sido canceladas y porque van a ser otras las necesidades que la población granadina va a demandar de su Ayuntamiento. Una situación de emergencia no puede ser afrontada con un presupuesto elaborado en tiempos de calma, o de la antigua normalidad, como hemos aprendido a decir.

En mi opinión, el que se hayan propuesto algunas partidas nuevas de gasto, sin modificar el grueso de los mismos y sin que se hayan adaptado las previsiones de ingresos no parece suficiente como para justificar este cambio de opinión tan radical y repentino.

Los firmantes del acuerdo se han apresurado a reclamar al resto de grupos políticos municipales su apoyo al mismo. Pero con independencia de la cuestión señalada de que este proyecto de presupuesto sigue siendo obsoleto y, por tanto, inaplicable para lo que queda de año, hay otro problema que no se debe soslayar. Aprobar partidas para las fiestas del Corpus o Semana Santa, a estas alturas, no parece que sea muy realista precisamente. Como tampoco lo es que tras décadas de retraso se plantee una partida para comenzar a redactar un nuevo PGOU, algo que todo el mundo en el Ayuntamiento sabe que no se va a hacer en los seis meses que quedan de ejercicio. Aumentar la partida de protocolo, con la que está cayendo, parece también poco adecuado, por decirlo suavemente. Como tampoco es razonable no recoger la pérdida de ingresos que con toda seguridad se va a producir en las tasas por ocupaciones de espacio público (terrazas, kioscos, ORA…), recogida y tratamiento de basura industrial o la menor recaudación por transporte público, etcétera...

Pero hay otra cuestión esencial que es preciso señalar. El acuerdo se realiza cuando acaban de comenzar los trabajos de la Comisión del Pacto por Granada, en la que participan los cinco grupos políticos municipales y está previsto que se dé participación a las organizaciones que representan a la sociedad civil granadina, para que puedan hacer sus aportaciones y se hagan partícipes de este Pacto por la ciudad. Lo normal y lo que estaba previsto es que primero se concretara entre todos el Pacto por Granada y después esos acuerdos se llevaran al presupuesto, se materializaran en partidas concretas para desarrollarlos. Si antes de consensuar un pacto a cinco (más la sociedad civil) tres de las partes ya han cerrado un acuerdo, ¿qué papel les queda a los demás más allá de asentir y decir amén?. No parece serio. Es como comenzar la casa por el tejado.

Los acuerdos son necesarios y más aún en estas circunstancias tan extraordinarias y exigentes. Pero aquellos se construyen a base de consensos y éstos se cimientan en el diálogo, franco, transparente y participativo, tal y como se había planteado cuando se propuso el Pacto por Granada. Porque esta ciudad no está para fotos sino para amplios acuerdos basados en altas dosis de sentido común y responsabilidad compartida.
Aún es tiempo de enderezar el rumbo. Somos muchos los que estamos dispuestos a arrimar el hombro. Aportando propuestas elaboradas con solvencia, sentido común y realismo.

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Columnista
Miguel Martín Velázquez

Miembro del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Granada

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