jueves 9 febrero
Opinión  |   |

Recta final

El tiempo pasa raudo. Entramos en los últimos meses del mandato municipal y encaramos un nuevo ciclo electoral que nos llevará este año a nuevas elecciones municipales y generales.

En lo municipal están siendo años intensos. Los dos primeros años vivimos la zozobra de las peleas internas dentro del bipartito Ciudadanos-PP y después su estrepitosa ruptura, tanto de su gobierno como de ambos partidos. En medio la pandemia y todos sus efectos. Para finalmente llegar a un gobierno de coalición entre el PSOE de Francisco Cuenca y dos concejales tránsfugas de Cs. También la propia desaparición del grupo municipal naranja.

Se encara este nuevo ciclo en un ambiente político lleno de ruido, mentiras, crispación y exabruptos. Acompañado de la situación inaudita de que el Consejo General del Poder Judicial esté sin renovar durante cuatro años. También con retrasos y anomalías en la renovación del Tribunal Constitucional. Una situación que sin duda está produciendo daño reputacional a ambas instituciones.

Afortunadamente, a pesar de todo, en el Ayuntamiento no existe esa crispación. Aunque es cierto que perduran otros problemas de calado. Desde la más que precaria situación financiera municipal, que impide afrontar inversiones con fondos propios o atender adecuadamente a la ciudad y sus habitantes. Hasta los enormes retrasos en la formalización de los contratos de los principales servicios públicos como limpieza y recogida de Basura (cumplido a final de 2020) o el transporte urbano (cumplido en septiembre). Sin que, tras 50 y 60 años respectivamente, ni siquiera se hayan iniciado los procesos de licitación para los nuevos contratos. También ha pasado con otros servicios, como el de ayuda a domicilio, talleres deportivos, limpieza de edificios... Tal y como en su día denunció el grupo municipal de Unidas Podemos e Independientes por Granada (UP) se trata de retrasos vergonzosos y achacables, al alimón, a los sucesivos gobiernos que se han ido relevando en el Ayuntamiento en los últimos años: PP, PSOE, Cs-PP y PSOE-trásfugas. Una prueba de ineficiencia, desidia y mal gobierno.

Si la política en España está en estado de permanente campaña electoral, a poco más de cuatro meses de las próximas elecciones municipales todo se acelera. Tres partidos, PSOE, PP y Vox, tienen ya designadas a sus cabeceras de candidatura. Por su parte UP tiene en marcha su proceso de primarias donde ya se conocen los nombres de algunas precandidatas, entre otras la actual concejala Elisa Cabrerizo (Podemos) o la cantante y empresaria Amparo Sánchez (Independientes).

Ya sabemos que el debate político suele centrarse en el intento de cada cual por imponer su propio relato. Desgraciadamente, en los últimos tiempos, éste poco tiene que ver con la realidad. En él suele importar poco la verdad porque lo que se intenta más bien es construir una apariencia que genere emociones que finalmente conduzcan a decantar el voto.

Hace solo unos días que la actual consejera de Fomento de la Junta se ha postulado como candidata a la alcaldía por el PP. En su presentación ha manifestado su voluntad de permanecer en el gobierno de la Junta mientras la ley lo permita. Hace justo dos años el PP arremetió contra Salvador Illa (PSOE) por anunciar su candidatura a la presidencia de la Generalitat catalana siendo ministro de Sanidad. “No se pude ser ministro de Sanidad y candidato” decía el PP y le acusaba de “utilizar el ministerio como altavoz de su candidatura”. Ahí lo dejo. Aunque soy consciente de que a estas alturas este tipo de incongruencias ya se dan por descontadas no me resisto a señalar la contradicción, porque entiendo la política como algo que no tendría que estar reñido con la coherencia.

En las elecciones municipales el debate debería centrarse en los problemas reales, en el modelo de ciudad y las propuestas que cada cual pretenda poner en marcha.

De la Señora Carazo, candidata del PP, sabemos que ya fue concejala en 2007 y que por tanto formó parte del gobierno que nos dejó un Ayuntamiento arruinado financieramente y manchado por la sospecha, y alguna condena, por corrupción. Ahora conocemos que está incumpliendo el propio compromiso de la Junta de reiniciar la declaración de BIC para el Valle del Darro, a la vez que promete el cierre del anillo de circunvalación y llenar la Vega con más carreteras. O que en la Junta aprueba la ampliación de horarios comerciales que tanto perjudica al pequeño comercio mientras aquí su partido pretende aparentar que lo apoyan.

De Francisco Cuenca (PSOE) conocemos su desparpajo para decir una cosa y la contraria. Prometer la plantación de miles de árboles mientras arrasa el arbolado existente en avenidas de la ciudad. Anunciar el cumplimiento de la ley para implantar Zonas de Bajas Emisiones mientras inicia el trámite para llenar el Sacromonte de carreteras y coches. O presumir de un proyecto para la renaturalización del Genil que además de carísimo volvía a llenarlo de hormigón.
Más allá de los discursos, tanto PSOE como PP, viajan aliados en la ciudad a favor de mantener el modelo de externalización que pone los servicios públicos en manos de multinacionales, francesa (agua), alemana (limpieza y recogida de basura) o británica (transporte urbano). Un modelo que ha contribuido a arruinar a la ciudad y a transferir rentas desde el bolsillo de los granadinos hacia las cuentas de resultados de estas corporaciones, que están obteniendo pingües beneficios.

Como alternativa debe constituirse un proyecto que aúne ideas, propuestas y un programa coherente, defendido por un equipo solvente, plural a la vez que cohesionado, que hable con claridad y actúe con honestidad y coherencia y que aúne una decidida ambición de cambio con el necesario pragmatismo. El trabajo de estos años por parte del grupo municipal de UP ha ido en esa dirección, y ahí está la realidad de sus numerosas iniciativas, propuestas y acuerdos en beneficio de la ciudad que sobresalen por encima de ciertos intentos de silenciamiento o de distorsión.

Entramos en la recta final. Hay que sentir la ciudad con el corazón pero analizar y decidir con la cabeza.

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Columnista
Miguel Martín Velázquez

Asesor del grupo municipal de Unidas Podemos en el Ayuntamiento de Granada

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