viernes 1 marzo
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El fracaso perenne de la etapa asiática del Granada CF: doce entrenadores en ocho campañas

Sólo Diego Martínez se libró de la quema de la destitución en el club, marcado por una inestabilidad institucional y deportiva constante que parece no tener fin

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Paco Jémez, Lluis Planagumá, Lucas Alcaraz, Tony Adams, José Luis Oltra, Pedro Morilla, Miguel Ángel Portugal, Diego Martínez, Robert Moreno, Rubén Torrecilla, Aitor Karanka y Paco Jémez. Fotos: Álex Cámara

La destitución de Paco López y la contratación de un nuevo entrenador para tratar de reconducir el turbulento rumbo del Granada CF en Primera División vuelve a poner de manifiesto el fracaso en el que vive instalado el club de forma perenne en manos de la propiedad asiática, en cuyo mandato han dirigido al equipo ya 12 técnicos en solo ocho temporadas.

Ni los errores cometidos en temporadas anteriores han servido para que la propiedad haya ido tomando nota para evitar tropezar más de una y dos veces con la misma piedra: la falta de un proyecto solvente y construido con plantilla y entrenador de la mano.

Esta andadura turbulenta por los banquillos de la etapa asiática del Granada CF hay que buscarla con Paco Jémez, en la temporada 16/17 en aquella plantilla que fue 'bautizada' como de la ONU en la que no se terminó de encontrar nunca el rumbo necesario para evitar el descenso a Segunda División. El técnico cordobés solo completó seis partidos, no sin críticas a la planificación que le habían prometido y nunca llegó.

Tras su destitución precisamente ante el Alavés, el mismo rival y resultado ante el que ha caído ahora López, fue Lluis Planagumá el que de forma interina asumió el banquillo en un partido ante el Leganés, que los madrileños ganaron por la mínima antes de que durante 24 partidos fuera Lucas Alcaraz, en su tercera etapa como técnico, tampoco lograra reconducir la situación. El giro inesperado en una búsqueda desesperada por salvarse llegó tres jornadas antes de que se produjera con Tony Adams, que estuvo al frente del equipo siete partidos.

El primer paso por Segunda División de esta etapa china lo comenzó José Luis Oltra en el banquillo, un técnico con experiencia en la categoría de plata pero que no supo encontrar el camino para devolver a la élite al plantel granadinista pese a que la plantilla rojiblanca estaba, a priori, confeccionada para ello. Tras 31 encuentros el técnico fue destituido y Pedro Morilla, hasta entonces en el filial, el elegido para dirigir al equipo durante seis partidos. El 'volantazo' llegó esta vez a cinco jornadas del final, con la contratación de Miguel Ángel Portugal, que no logró el objetivo.

De la gloria al descalabro

Pese a que llegó siendo un desconocido y también tras fracasar en Osasuna en el intento de ascender con los navarros, Diego Martínez aterrizó en Granada en la temporada 18/19 para iniciar la etapa más duradera de un entrenador en décadas, solo igualando a Joaquín Peiró a finales de los 80. El gallego no solo logró el ascenso, sino que metió al año siguiente al Granada CF en Europa y lo llevó hasta cuartos de final de la UEFA. "El Granada CF será lo que sus dueños quieran que sea", dijo Martínez antes de marcharse y no querer renovar, en una afirmación que casi resultó premonitoria para volver a los años de estabilidad.

Con el listón alto, la propiedad y las personas de confianza elegidas optaron por contratar al exseleccionador de España Robert Moreno, que permaneció en el banquillo granadinista durante 27 partidos, aunque insuficientes para sacar al equipo de la quema pese a tener casi las mismas recetas del 'EuroGranada' en su poder. Rubén Torrecilla cogió al equipo cinco jornadas y Aitor Karanka estuvo cerca de lograr la permanencia, pero un penalti malogrado por Jorge Molina lo evitó.

Pese a la apuesta de nuevo por el vasco, tras 15 jornadas en Segunda el club decidió cambiar el rumbo y volver a cambiar de entrenador, con Paco López como el hombre obligado a devolver a la élite, algo que logró no sin sufrimiento después de 27 partidos.

Casi un año después de aquel debut en Copa del Rey, el valenciano ha sido destituido con 14 partidos a sus espaldas, una confección deportiva que no llegó a las necesidades que tenía y que él mismo ha admitido que desde verano ansiaban que llegara el mercado invernal.

Los resultados han vuelto a poner de manifiesto un nuevo fracaso de los propietarios asiáticos del Granada CF, esta vez en el banquillo, que consolida la inestabilidad deportiva e institucional existente desde que se dejó de viajar por el viejo continente.

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