sábado 13 abril
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"El pregón no es reivindicativo, es un canto a Granada, a su Semana Santa y a las tradiciones de la ciudad"

José Espinel anuncia este domingo la pasión granadina en el Isabel la Católica y aspira a que se recuerde con "cariño" un texto que espera sea "emotivo, que anuncie, enuncie y transmita emoción"

José Espinel, en las inmediaciones de la Basílica de la Virgen de las Angustias. Foto: Álex Cámara

Cuando Granada daba sus últimos coletazos al verano, pese a que el mercurio diga ahora otra cosa respecto a las estaciones del año; José Espinel recibió la llamada de Armando Ortiz, presidente de la Federación de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Granada para encargarle oficialmente el texto más esperado por el mundo cofrade durante la Cuaresma.

Y ahí comenzó a trazar su "canto" a Granada que pronunciará este domingo en el Teatro Isabel la Católica, deseando que vea la luz un 'discurso' que acabó en noviembre y que dejó a los pies de Jesús Despojado durante Navidad porque ello le transmitía "seguridad". Espinel espera que su anuncio de la pasión sea recordado con cariño. Ello, admite, le haría feliz.

Pregunta.- ¿Cómo va a ser el pregón de la Semana Santa 2024, lo que se pueda contar?

Respuesta.- El pregón se puede contar casi todo, porque además lo he hecho público desde el principio. Es un canto a Granada, a su Semana Santa, a las tradiciones de la ciudad. Es un pregón de fe y de un cristiano que vive su fe dentro del seno de las hermandades. Es lo que pretendo que sea mi pregón. No es reivindicativo, pretendo que no haga sentir incómodo a nadie. No es un sitio para pedir cosas, se piden en otros lados. El discurso o pregón de las Cofradías de Granada es un acto que debes de ser emotivo, que enuncie, que anuncie y a ser posible transmita emociones.

P.- ¿Cuánto le ha marcado lo vivido como espectador de pregones en su texto?

R.- Realmente nada. Concibo el pregón como algo totalmente individual de cada una de las personas. Es más, los 574 espectadores más quienes lo vean por los medios, cada uno tiene su pregón. José Gabriel Martín, el consiliario de la Federación, me dijo algo muy bonito: “Solamente transcribe el pregón que ya tienes transcrito en el corazón”. Es cierto. No hace falta tener grandes dosis de escritor ni de literario para poder sacar de dentro lo que piensas. Ese es mi concepto.

P.- Desde el día que le notificaron que iba a ser pregonero, ¿cómo ha sido el proceso hasta escribir el “he dicho” final?

R.- Estaba en el despacho en mi lugar de trabajo, el 6 de septiembre, a mediodía. Me lo comunicó el presidente de la Federación. Yo entré en estado de shock, en el mismo momento dije que sí, quién soy yo para decir que no. Entré en un periodo de tres o cuatro días en los que no era consciente de lo que estaba pasando.

Veía el Teatro Isabel la Católica por todos lados. La responsabilidad a veces te puede, pero lo mejor es empezar a escribir, que es cuando empieza a funcionar el corazón. Así lo hice. Comencé a escribir con una cierta sistemática a dos horas y media o tres diarias, con días en los que surgía mucho y otros en los que no surgía nada. En dos meses estaba el pregón terminado al menos en un primer boceto. A partir de ahí lo retoqué, pulí cosas o añadiendo ideas que iban sobreviniendo.

P.- ¿Quién han sido la primera persona que lo ha leído o lo ha escuchado?

R.- Mi pregón ha sido elaborado en familia. Mi mujer y mis tres hijos han sido partícipes de la confección del pregón desde el mismo primer día y eso es una idea que ya hice con el pregón de las Glorias de 2023 y lo disfruté mucho. Ahora lo he replicado. Simplemente mis hijos han ido dando ideas, aportando cosas a incluir o recuerdos vividos entre todos. Me parece muy bonito y me enriquece a la hora de realizarlo, a parte de que es muy mío. En mi casa es imposible sentarte en un sitio en silencio a escribir. Está hecho en el fragor de la batalla de mi casa.

P.- ¿Cómo de presenten están esas hermandades a las que ha estado vinculado durante su vida?

R.- He tenido presentes a todas. Es verdad que hay vivencias con todas las hermandades. Hay algunas con las que has tenido, bien porque has salido de pequeño como nazareno; o porque tienes tal recuerdo o emoción que te lleva a un momento. He intentado, aunque es indudable que mis devociones estarán sobre la mesa, ser lo más aséptico posible. No he medido los tiempos para que nadie se pueda sentir molesto. Hay hermandades con un minuto y otras seis o siete. Hay hermandades con más tiempo que ni son mías, ha salido así, porque ese día surgió de esa manera. Eso es lo bonito.

P.- Respecto a encomendarse a ‘Ellas’, las imágenes titulares que venera como María Auxiliadora de la Alhambra o la Virgen de las Angustias, a la que ve a diario, ¿les ha pedido ayuda?

R.- Eso fue lo primero que hice, no solamente a ‘Ellas’. El día que me nombran pregonero, llamo a mi mujer, se lo comunico. Me fui a la Parroquia de los Dolores, a espaldas de mi trabajo, en donde Nuestra Señora de la Caridad estaba recién restaurada en el altar mayor. Y esos 15-20 minutos estuve frente a ella, una hermandad de la que ni soy hermano ni nada. Llevaba un mes trabajando. Nada me podía hacer pensar hace unos meses que mi primera súplica fuera para María Santísima de la Caridad y el Cristo de la Lanzada.

El Señor lo ha querido así. Ese tiempo comprendí muchas cosas. Lo primero que estamos en manos de Dios y te lleva donde él quiere. Ellos me dijeron muchas cosas y yo también le puse mi encomienda sobre la mesa y desde luego me han ayudado. El pregón, una vez terminado, pasó la Navidad a los pies de Jesús Despojado. Eso me daba mucha tranquilidad y seguridad. Yo quise que él naciera y estuviera con él hasta Reyes.

P.- Para quien no lo entienda desde la fe, ya es casualidad que acuda a la primera hermandad o templo que tenía cerca.

R.- Tenemos la suerte los cristianos en nuestro ámbito más cercano hay una parroquia a la que acudir. También podía haber sido una parroquia sin titular o que no salga en Semana Santa. Fui a Los Dolores, pasando por la Parroquia de Auxiliadora, le tendré yo cariño a esa devoción; y estaba cerrada. Al acabar de estar con la Caridad me acerqué al Corpus Christi y eran las 12.00 horas, tocaron las campanas y recé el Ángelus frente al mosaico de la Virgen de la Luz. Qué bonito que el barrio, en ese momento de auténtica tribulación y de locura interior, a través de sus hermandades, supiera yo canalizar esa cantidad de sentimientos que se me venían a la menta.

P.- ¿Va a ser más zaidinero ahora que antes?

R.- Por supuesto que sí. Es el barrio de mi trabajo. Es inevitable. Soy un poquito más zaidinero que antes (sonríe).

Espinel cree que vivirá una Semana Santa diferente y más intensa. Foto: Álex Cámara

P.- ¿Cómo vivirá la Semana Santa?

R.- Todos los pregoneros anteriores me habían comunicado que la agenda del pregonero es complicada llegar a todos los sitios a los que te invitan. A mi no me está costando, porque llevo yendo a todos esos actos toda mi vida. Lo único diferente es que yo antes iba y me sentaba y ahora me coge el hermano mayor y me pone a su lado. Eso es lo bonito de estos meses. Granada te arropa y te acompaña en este camino. Voy como he ido siempre, en familia. No me agobia.

Respecto a la Semana Santa lo haré como siempre, saliendo de nazareno el Domingo de Ramos y estaré acompañando a las hermandades el resto de días, a las diferentes esquinas o lugares, fuera del recorrido oficial. No sé si lo podré conseguir en su totalidad, pues soy poco de palco. Donde haya que estar estaré.

P.- ¿Tiene especial deseo de que llegue algún momento concreto esos ocho días?

R.- Tengo muchas ganas de vestirme de nazareno el Domingo de Ramos y dar las gracias al señor de todo lo bueno que me ha pasado, que es muchísimo desde el Domingo de Ramos de 2023. Él lo sabe. El vestirse de nazareno es un acto individual de seis, siete u ocho horas, de estar contigo mismo cuando el resto del año es imposible. Te permite caminar detrás de la cruz de guía anunciando que Jesús se despoja por todos en las calles de Granada un Domingo de Ramos. Es el momento del que tengo más ganas.

P.- ¿Va a cambiar mucho su planteamiento de ese Domingo de Ramos respecto a otros años?

R.- He ido muchos años a ver salir a la Borriquilla (sonríe). Es cierto que la edad empezaba a pesar en los últimos años, pero por supuesto que estaré. No me cuesta ningún trabajo en que el día empiece pronto y acabe tarde.

P.- ¿Qué Semana Santa tiene ahora mismo Granada?

R.- Tiene una Semana Santa que ha evolucionado del cero al infinito en muy pocos años, a la que le queda todavía muchas cosas por hacer. La Semana Santa de Granada está a la altura de las mejores semanas santas de Andalucía, en cuanto a patrimonio, en cuanto a respaldo de hermanos, pero tiene un déficit que se está solucionando en los últimos años y que se debe multiplicar, que es la cantidad de hermanos en filas vistiendo la túnica nazarena.

Debemos trabajar las hermandades para ello. Eso se hace con mucha vida de Hermanad, atrayendo, siendo núcleo en el barrio y ese tipo de actitudes. Lo demás llegará. Esa necesidad de vestir la túnica nazarena o la mantilla, en Granada, tiene que estar presente. Tu no eres un hermano completo de una hermandad si no sales el Domingo de Ramos con ella. Y eso tiene que estar en el ADN de todos los cofrades y que los niños que van naciendo en el seno de las hermandades lo tengan como propio.

P.- ¿Cuál es el consejo más repetido por parte de los pregoneros que le han precedido?

R.- Me han dado un montón, algunos que puedan parecer insignificantes y no lo son, como los protocolos a seguir desde por la mañana. Yo voy a intentar seguir todo muy natural. Si yo los domingos por la mañana suelo salir a dar un paseo a la Abadía del Sacromonte, lo intentaré. Iré al Huerto como es protocolario y voy a vivir un día normal, es lo que yo pretendo. Estoy como las parturientas cuando están de nueve meses y medio (sonríe), con necesidad de que ‘nazca’.  

P.- ¿Cómo le gustaría que fuera recordado su pregón?

R.- Quiero que sea el pregón de la alegría, la ilusión, de un cofrade que me voy a permitir decir que puedo representar a una generación, que nació de 78 al 84-85, que hemos vivido la explosión de la Semana Santa. Me gustaría mucho que toda esa generación nos sintamos identificados en mis palabras, no porque sean mejores o peores, sino porque tenemos una misma vivencia y una misma forma de entender la fe a través de las hermandades. Con que se recordara con cariño la mañana del 18 de febrero de 2024, soy profundamente feliz.

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