miércoles 22 mayo
Opinión  |   |

Relatos y realidad

Según los expertos la mejor manera de afrontar una campaña electoral es tratar de imponer el relato previo. Señalan que si se es capaz de definir el escenario sobre el cual se va a centrar el debate se habrá ganado la primera y más básica batalla electoral, porque obligará al resto de competidores a ir a la contra o limitarse a responder a los mensajes de quien ha marcado previamente el terreno del debate. Y, seguramente, por muchas energías y recursos que gasten, difícilmente lograrán introducir su propia agenda ni llevar la iniciativa.

Pero imponer el relato no es igual de fácil para todos los partidos. Lo es mucho más para los que gozan de una posición predominante en el sistema político y para quienes cuentan con el respaldo del sistema mediático, nada neutral en general.

A nivel local, en el escenario de las elecciones municipales, resulta algo más fácil, para los partidos a los que habitualmente el sistema trata de enviar a los márgenes, poder mostrar su propio relato, abrir ventanas o espacios a través de los cuales colar su propio discurso, su propia visión de las cosas.

Considero que el mandato que ahora finaliza ha sido para Granada un periodo en blanco, un tiempo perdido. Cuatro años sin presupuesto. Incapacidad para reformar el Reglamento Orgánico Municipal o la Ordenanza de Convivencia. Ni una reforma o decisión estratégica importante. Debates en los plenos de mociones meramente virtuales sin ninguna posibilidad ni voluntad de aplicación práctica... Muchas palabras pero pocos hechos. Un mandato caracterizado por los efectos de la corrupción, con relevo de alcalde incluido, y por la ruina financiera del ayuntamiento, pero en el que ninguno de esos dos temas han sido realmente los ejes centrales que hayan definido el debate y las decisiones.

Ya estamos en campaña electoral. También para las municipales, por mucho que se solapen con otros procesos. Y cada partido comienza a intentar definir su propio relato.

El PP está apostando por rescatar el “puedo prometer y prometo” tan propio de los años pre-crisis y que a tantos disparates y dispendios llevó. Obras megalómanas (teleférico, túnel soterrado para vehículos que cruce la ciudad, más circunvalaciones y carreteras, metro a todos los pueblos, bajadas de impuestos…). Incluso, con su historial a las espaldas, no duda en prometer regeneración democrática y transparencia. Un discurso sin duda osado, aunque difícilmente creíble. Ni una palabra sobre su pasado de corrupción (también en la ciudad) o sobre su propia responsabilidad en la gestión despilfarradora que arruinó las arcas municipales.

El PSOE parece optar por un perfil institucional, intentando aprovechar su presencia en el gobierno de la ciudad. “Granada ahora funciona”, es el lema que centra su precampaña. Lástima que la tozuda realidad se empeñe en arruinarles su estupendo titular. Dos años con el ascensor de la casa consistorial averiado o decenas de autobuses con más de 12 años de antigüedad (y hasta 20 años) circulando a diario por las calles de Granada, incumpliendo flagrantemente las cláusulas del contrato del transporte urbano, sin que desde el gobierno municipal hayan sido capaces de exigir a la empresa concesionaria su cumplimiento y tan blandos como para ni siquiera reclamarle daños y perjuicios o sancionarla, no parecen hechos que avalen esa campaña.

Ciudadanos andan más preocupados por Cataluña que por Granada. O por ponerle apellido liberal al feminismo. Y hablando de regeneración y modernización de España, Andalucía o Granada, se les ha pasado el tiempo apoyando (o fichando) a lo peor de cada familia, para acabar enredados con la extrema derecha. Aparte de esperar a que Luis Salvador deshojase la margarita de en qué sillón prefería estar.

Desde Unidas Podemos-Adelante Granada estamos haciendo una apuesta arriesgada, hablar de la imperiosa necesidad de afrontar el saneamiento de las cuentas municipales. Cualquier asesor desaconsejaría un tema así para centrar una campaña. Hablar de ruina de las cuentas municipales difícilmente será un tema para entusiasmar a ningún votante. Pero partimos de un diagnóstico muy preciso, derivado de la situación de ruina real de las finanzas de nuestro Ayuntamiento, que supone un lastre que limita enormemente el margen de maniobra de la institución. Sin sanear las cuentas será imposible afrontar inversiones dignas de ese nombre, acometer medidas de actuación en los barrios, mejorar los servicios públicos o promover las medidas de cuidados tan necesarias para la ciudad.

Sea electoralmente oportuno o no preferimos decir la verdad a los granadinos y no jugar ni a las promesas falsas ni a la demagogia. Granada necesita un equipo que realice un ejercicio de responsabilidad y sensatez, que demuestre solvencia y rigor. Por eso hemos contado con el asesoramiento de Carlos Sánchez Mato, que ha sido el primer responsable del saneamiento de la hacienda del Ayuntamiento de Madrid con la alcaldesa Carmena, habiendo logrado en muy poco tiempo revertir su déficit, reducir a la mitad su deuda y aumentar de forma significativa las inversiones sociales, demostrando que es posible sanear y a la vez desarrollar políticas en beneficio de la mayoría, sin recurrir a más subidas de tributos.

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Columnista
Miguel Martín Velázquez

Miembro del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Granada

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