lunes 10 diciembre
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El sueño de Lorca hecho flamenco

'Flamencolorquiano' llega a los Jardines del Generalife para transportar a los espectadores a un mundo de fantasía en el que el único sentido se llama Federico

Dos de los bailarines en uno de los momentos del espectáculo. Foto: Álex Cámara

Dicen que en los sueños cualquier cosa es posible, cualquier mundo, cualquier forma, cualquier música. En el de este jueves en el Generalife, el sueño se tornó realidad y el flamenco se convirtió en ese hilo que, con un aguja maestra de nombre Federico, cosió cada una de las escenas que el Ballet Flamenco de Andalucía puso sobre las tablas.

Del Lorca más experimental, y a veces surrealista, al morisco, negro, judío, gitano y cristiano. ‘Flamencolorquiano’ atrapó desde el primer taconeo, desde los primeros giros y los últimos cantes. Una fantasía estructurada en una sucesión de estampas escénicas, musicales y coreográficas, con pasajes vanguardistas, flamencos y populares.

Pese a que la figura del poeta fuenterino no estuvo personificada, su espíritu se sintió más presente que nunca. En cada gesto, en cada letra, en cada detalle. Un espectáculo plagado de eso, de detalles, que llegaban en forma de canciones, de fotografías, de obras. Y donde la música y las voces de los cantaores -Sebastián Cruz, Vicente Gelo y José Luis Pérez-Vera, además de Arcángel- fueron capaces de introducir al espectador en ese mundo de ensueño trazado al compás de cada una de las coreografías que se subieron al escenario del Ciclo Lorca y Granada.

Un total de siete escenas en las que, a través de granadinas, seguiriyas, fandangos o sevillanas, se hizo un recorrido por algunas de las obras que marcaron la trayectoria de Federico García Lorca como Poeta en Nueva York, Poema del Cante Jondo, Doña Rosita la Soltera y Romancero Gitano, entre otras. ​

Los Jardines del Generalife se llenaron de espectadores en el estreno de la decimoséptima edición del Ciclo Lorca y Granada. Foto: Álex Cámara

Así, se podía deducir a Federico ante el piano en una de las sesiones folklóricas que organizaba en la Residencia de Estudiantes o armonizando las canciones populares que grabó con la Argentinita. Esos cantes que inspiraron al granadino más universal, los flamencos que conoció y de los que estuvo rodeado, como fue el caso de Manuel Torre, Pastora Pavón Niña de los Peines, El Gloria, Ignacio Espeleta o don Antonio Chacón.

De ‘Los cuatro muleros’ a la muerte de Antoñito El Camborio, pasando por Lorqueñas y Anda Jaleo, el espectáculo se desarrolló con una sencilla puesta en escena en la que los juegos de luces y sombras, los intensos colores de cada uno de los trajes elegidos e incluso los silencios hicieron enmudecer al público.

Entre los asistentes al estreno de la decimoséptima edición del Ciclo Lorca y Granada, el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez; la consejera de Igualdad, María José Sánchez Rubio; la delegada de Gobierno, Sandra García; el alcalde de la ciudad, Francisco Cuenca; el presidente de la Diputación, José Entrena; así como otros representantes de la vida política y cultural de la capital y la provincia.

El cuerpo de baile cerró el montaje de Rafael Estévez con ‘Leyenda del tiempo’ en una escena en la que confluían muchos de los elementos que dan forma a la obra lorquiana. Las máscaras, los relojes y lo onírico. Porque como ya dijera el poeta “nadie puede abrir semilla en el corazón del sueño”.

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