jueves 7 julio
MÁLAGA - GRANADA CF | LA CRÓNICA  |   |

Un triunfo titánico

El Granada CF gana en La Rosaleda, donde nadie lo había hecho hasta ahora, merced a un partido competido y en el que supo esperar su momento para golpear con un gol de Montoro desde la frontal

Montoro celebra el tanto que supuso el triunfo del Granada CF ante el Málaga. Foto: Álex Cámara

El Granada CF ha cosechado este sábado en La Rosaleda un triunfo titánico, una victoria cosechada a base de paciencia y de saber esperar el momento ante un Málaga que no había perdido un sólo punto en su estadio. Los tres puntos permiten a los rojiblancos romper la racha de tres partidos sin vencer y superar la barrera de los 30 puntos.

Diego Martínez salvó la reflexión de esta semana con un único cambio respecto a los mismos que jugaron hace una semana ante el Sporting. De este modo Alejandro Pozo ocupó el sitio de Antonio Puertas desde el inicio, si bien muchos pueden no entender que el demandado sevillano supliera al almeriense, quien no estutvo mal del todo en su partido ante el Sporting.

El choque en su primer tiempo estuvo claramente marcada por una igualdad entre ambos conjuntos, que dispusieron de dos llegadas claras a la porterías de Munir y Rui Silva, si bien fueron los locales losque imprimieron un mejor ritmo con el movimiento de balón y un balón centrado por Juanpi que rechazó el guardameta visitante.

Superado el primer cuarto de hora Diego Martínez sufrió el primer contratiempo del encuentro al ver cómo se lesionaba Álex Martínez. Como si el destino quisiera hacer alarde del capricho de sus decisiones el futbolista sevillano cayó lesionado al poco de comenzar junto en la semana en la que se había especulado sobre su titularidad o no dependiendo de una hipotética sanción tras reprochar su actuación a uno de los líneas de Ocón Arráiz.

Las dos ocasiones más claras hay que buscarlas en un margen de sólo tres minutos. A los 22 fue Ontiveros el que quiso entrar hasta la cocina topándose con Víctor Díaz para evitar que la cruzara a Rui Silva. A los 25 lo intentó Adrián Ramos tras recibir un buen balón de Fede Vico. El colombiano trató de definir ante Munir, pero el meta melillense logró desviarla a córner.

De ahí al final del descanso el partido estuvo marcado por las imprecisiones del Granada CF y la falta de ayudas en las llegadas a las proximidades del área rival y por la certeza mostrada por la defensa rojiblanca ante los intentos fallidos de los malagueños.

Y el momento llegó

Tras el pase por vestuarios el Granada CF siguió en sus trece de mantener el tipo y sobre todo no perder la sobriedad defensiva, pero ante todo esperó su momento que llegó a los ocho minutos del paso por vestuarios.

Un córner a favor de los rojiblancos fue botado por Álvaro Vadillo, quien la colgó al área pero se topó con la defensa local. Sin embargo el rechace cayó a las botas de Montoro, que le pegó tal y como le vino para meterla al fondo de la red junto al palo izquierdo. Es cierto que la fortuna se alineó con el Granada CF en esta jugada, pero no es menos verdad que el valenciano le dio tal y como la vio.

A partir de entonces el equipo de Diego Martínez comenzó a defenderse y no olvidar que la solidaridad era la pieza clave para llevar a buen puerto el intento de asalto de La Rosaleda. Con 37 minutos por delante quedaba un munto y en esas el Málaga trató de encontrar su sitio, pero erró.

Los de Muñiz no pudieron hallar la fórmula para descomponer a un muro cada vez mejor plantado, con Germán, Víctor Díaz, Martínez y Quini colosales y con la contribución del resto de hombres del campo.

La entrada de Puertas y la salida de Fede Vico intentó dar más notoriedad en el centro del campo, que aunque no llegó por momentos sí dejó claro que el 0-1 era más que válido para esperar al Málaga en el área.

Los blanquiazules comenzaron a desesperarse pero dispusieron de una ocasión clara, sólo una. Fue en un disparo de N'Diaye, que buscó sorprender a Rui Silva en la frontal.

Pero era la tarde para llevarse los tres puntos de Martiricos. Era el día en que el Granada CF debía de romper por completo cualquier duda surgida en las últimas jornadas. Y sobre todo era el partido perfecto para saber sufrir, aunque los de Muñiz se ahogaran en la orilla. Son 31 puntos y ya solo quedan 19 para lograr el primer objetivo, el resto vendrán solos cuando toquen.

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