sábado 1 octubre
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AUTP, el "orgullo" de la Facultad de Medicina

Una asociación compuesta por futuros médicos ha ayudado a cerca de 160 niños y a sus familiares en los momentos previos al paso por quirófano

La asociación comenzó su andadura con 11 componentes. Ahora suman 27. Foto: AUTP.

La asociación comenzó su andadura con 11 componentes. Ahora suman 27. Foto: J. Morales

En septiembre de 2011, 255 alumnos pisaron por primera vez la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada para formar parte de la segunda promoción de Grado. No fue fácil. Alcanzar la séptima nota de corte más alta del país y primera de Andalucía —12,36 sobre 14 en aquel año— requiere un esfuerzo a conciencia durante el Bachillerato. Es una carrera vocacional como ninguna otra, que se inicia años antes de ese primer día y nunca llega a terminar.

Once de ellos decidieron dar un pasito más en su vocación alcanzado el segundo curso. En una Facultad en la que la que el intercambio remunerado de apuntes es habitual, José David Cózar puso el germen, quizás sin saberlo, de la Asociación Alumnos Universitarios Tendiendo Puentes (AUTP), que hoy cuenta ya con 27 miembros. José David se animó a tomar apuntes y venderlos con fines benéficos. La idea es simple: subir el temario a un foro y pedir una cantidad simbólica de alrededor de cinco euros para donarlos a una asociación.

El grupo Pídeme la Luna, que trabaja en el Materno-Infantil de Jaén con el objetivo de cumplir los sueños de los pequeños ingresados en la planta de oncología —desde nadar entre delfines a conocer a Messi— llamó la atención de los primeros 'redactores' de apuntes. Desde entonces, los alumnos de Medicina han enviado a la asociación alrededor de 5.000 euros. Pero, ¿por qué no ayudar a un hospital granadino?

Marcos García e Irene Navarro, ambos de 22 años, son dos de los miembros de AUTP. Explican que trataron de donar el dinero al Materno-Infantil de Granada: "nos dijeron que no hacía falta el dinero, que lo que hacía falta era gente con iniciativa". Así lo hizo saber una empleada de atención al ciudadano, quien sugirió un proyecto para explicar a los niños sus patologías. Este boceto y la venta benéfica apuntes fueron el motor de arranque de AUTP, hace ya dos años.

"Somos una asociación de estudiantes de Medicina y nos dedicamos a ir al Hospital Materno-Infantil en nuestras semanas libres de prácticas a hacer profilaxis prequirúrgica a los niños que están en cirugía ambulatoria". Así define Irene la labor de la asociación. Simplificando, el fin es disminuir la ansiedad de los más pequeños y sus familias antes de pasar al quirófano.

No obstante, en un principio el objetivo era explicar el motivo de la operación, "algo que nunca llegó a cuajar porque los niños en esa situación de nervios no están suficientemente asertivos como para recibir esa información". "Sabes que realmente no le solucionas nada, sino que más bien estás entorpeciendo, o haciendo pasar un mal rato si le empiezas a hablar de lo que tiene", añade Irene.

Los alumnos consiguen fondos con iniciativas como cuadernos de chistes médicos o sorteos. Foto: AUTP.

Los alumnos consiguen fondos con iniciativas como cuadernos de chistes médicos o sorteos. Foto: AUTP.

Pese a que en los últimos años han aflorado asociaciones de voluntarios que juegan o enseñan a los 'peques' ingresados en sanatorios, lo que diferencia a este grupo de amigos es que su objetivo son los chicos "que en el mismo día van al hospital y vuelven a casa". Han pasado dos cuatrimestres en el hospital, en los que han atendido a una media de cuatro niños al día. Calculan que unos 160 han vivido los momentos previos al proceso quirúrgico con los voluntarios de AUTP.

En la labor de tranquilizar se sirven de la ventaja de ser futuros médicos. Por un lado, cuentan con indumentaria y materiales, así como con la posibilidad de acceder a zonas restringidas del hospital. Por otro, tienen el conocimiento y están habituados a los procedimientos: el preoperatorio, el viaje en camilla, el protocolo en quirófano... "Les decimos cómo van a suceder las cosas a lo largo de la mañana, cómo va a ser la anestesia, que va a haber una mascarilla que se tienen que poner, que iremos en la camilla o andando, como ellos quieran... Les hacemos un poco ser los protagonistas del día", detalla Irene.

Marcos asegura que "a los niños les tranquiliza y los padres también lo agradecen muchísimo". Los chicos de AUTP también son un apoyo para la familia a la hora de resolver dudas y buscar la calma. Menciona la anécdota vivida por Javier Martínez, otro de los miembros de la asociación. "El otro día Javi contaba que estaba en la tienda de su padre trabajando y vino una señora mayor que le dijo: tu cara me suena". Marcos interrumpe su relato y se señala el brazo por primera vez en la conversación: "se me está poniendo el vello de punta". "Es que mi nieto estuvo contigo en el hospital, tú estuviste jugando con él y me enseñaron las fotos de mi nieto contigo", le dijo la anciana a Javi. Su historia, en boca de Marcos, termina con "todos llorando en la tienda" al ver los comentarios de la madre del niño en Facebook.

Irene añade que cuando las familias son agradecidas "tú sales muy feliz del hospital". Aunque es una labor desinteresada, también se obtiene algo a cambio. La teoría médica está en los libros y no hay más remedio que estudiarla pero "humanamente se aprende mucho más del contacto con los pacientes". Incluso más que en las prácticas, donde según ella "lo ves todo desde la barrera, no intervienes directamente. Aquí sientes que lo que haces es útil, y que estás ayudando de verdad. A cualquier estudiante se lo recomendaría".

Para acudir al hospital, AUTP organiza turnos con el fin de aprovechar las dos semanas libres de prácticas en cada cuatrimestre. Pero cuadrar la gestión y labor de la asociación con las clases y exámenes es complejo. Aunque Marcos es contundente a la hora de poner solidaridad y cansancio en la balanza: "la sensación que te llevas a tu casa después de haber estado un solo día, y ya no te digo nada de la semana entera, con esos niños, con sonrisas, con lágrimas, con agradecimientos... A mí me vale muchísimo más que cualquier esfuerzo previo."

"Es muy gratificante, una experiencia impresionante", cuentan entre sonrisas. Las espinas de la rosa de AUTP han sido los papeles: "a nivel burocrático ha sido un suplicio". El registro como asociación, los trámites con la Junta y la UGR, subvenciones que no llegan, reuniones, búsqueda de financiación... Pero no han estado solos. El doctor y vicedecano de Educación Médica y Estudiantes, Pedro J. Romero, ha sido la mano derecha de Tendiendo Puentes en la Universidad de Granada, "ha apoyado desde el primer momento con todo el proyecto", incluso tratando de adaptar los horarios para facilitar que los alumnos acudan al hospital o consiguiendo materiales.

Los miembros de la asociación, junto a Pedro J. Romero en el Materno-Infantil. Foto: AUTP.

Los miembros de la asociación, junto a Pedro J. Romero en la entrada del Materno-Infantil. Foto: AUTP.

Para él, "es un orgullo" contar con una asociación así en la Facultad de Medicina de Granada. "Es un proyecto que conjuga todas las partes fundamentales que tienen que integrar la formación del médico: ayuda desinteresada, preocupación por el bienestar de los demás... Me llamó poderosísimamente la atención", comenta Romero.

La de Medicina es una Facultad muy activa en cuanto a asociaciones y colectivos, "hay muchos alumnos que participan en ONGs, en proyectos solidarios, que van al tercer mundo". Pero la idea de AUTP es, para el vicedecano, una de las "que más llaman la atención". Insiste en remarcar que en Medicina están "muy orgullosos de la labor de estos chavales, mucho. De verdad es un orgullo".

El profesor destaca el proyecto de la orquesta de la Facultad, recién salido del horno. El pasado 20 de mayo dio un concierto benéfico en el propio edificio. Entre la propuesta de varias asociaciones, AUTP fue seleccionada para recibir la recaudación, que superó los 500 euros. Gracias a iniciativas como esta, a sorteos, o incluso a la venta de pequeños folletos de 'chistes médicos' —Humor Vítreo, se llama la publicación— los componentes de la asociación obtienen fondos destinados a la compra de material médico para enseñar a los niños o juguetes, además de cubrir otros gastos.

Movimientos como el que impulsa AUTP ponen en jaque la concepción de la juventud del 'botellódromo', y así lo reconoce también Pedro J. Romero. "Tenemos un generación de estudiantes muy bien formados, que conocen idiomas, que tienen intereses importantísimos, una conciencia social muy intensa, y creo que es una asociación excelente. Me da rabia que se fije la información en los aspectos negativos".

Al cariño de los profesores y de las familias también se suma, aunque con excepciones, el de la plantilla del Hospital Materno-Infantil, donde cuentan con la ayuda como tutor del Dr. Castejón. "Dentro del personal sanitario hay gente que está muy volcada y que nos dice que la labor que hacemos es extraordinaria", manifiesta Irene, aunque hace alusión a algunos médicos que aún se muestran extrañados de la presencia de los miembros de AUTP, quizás por falta de información pese a las charlas que la asociación organiza. De todos modos, "la verdad es que nos importa más lo que dicen los niños y los padres", subraya Marcos.

En paralelo, los alumnos tienen en marcha un proyecto académico bajo el nombre 'Psicoprofilaxis prequirúrgica en pacientes en edad pediátrica y sus familiares'. Es un estudio basado en la actividad de la asociación que consiste "en demostrar que esta acción psicológica positiva en estos niños reduce la ansiedad de una manera más sana que los medicamentos, que lo que hacen básicamente es emborracharlos para que no se enteren de nada", asegura Marcos, quien apostilla que en algunas situaciones esto es inevitable. "Muchos de nosotros estamos convencidos de que es muy importante la preparación de los familiares", añade Irene, quien cree que si los padres se lo toman "con naturalidad", el niño entra mucho mejor.

En el horizonte de AUTP hay dos cuestiones. La primera es el traslado de la Facultad al PTS, que "no debería afectar". El otro, el relevo generacional, ya que el quinto curso de Medicina es el último en el que se mezclan teoría y prácticas y deberán dejar paso a nuevas generaciones. A partir de sexto, el Plan de Grado se reduce a prácticas, y luego llega, para la mayoría de los estudiantes, el MIR. Es por ello que ya han seleccionado a los estudiantes de cursos inferiores que en unos meses cogerán las riendas de la asociación.

Quizás ser médico, aparte de vocación y constancia, requiere también algo de resistencia emocional ante el dolor ajeno. Al menos eso nos parece a los que solemos estar en el lado del paciente. Si esto es cierto, Marcos e Irene lo han disimulado sin fisuras durante la entrevista con ahoraGranada. A la tercera vez que Marcos se ha señalado el pelo erizado mientras contaba la historia de AUTP, no se ha cortado en reconocer: "creo que nunca en mi vida, aparte de estos últimos dos años, he tenido esta sensación tan a menudo".

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