domingo 16 diciembre
ASÍ ES MI ALCALDE - VEGAS DEL GENIL   |   |

“Vegas del Genil, como cualquier pueblo, también tiene derecho a crecer”

El alcalde, José Aranda (PP), asegura que la "escasa" planificación urbanística en la localidad vegueña ha llevado aparejada "una falta de infraestructuras, de servicios y crecimiento desmedido"

El alcalde de Vegas del Genil, José Aranda, en su despacho de la Alcaldía. Foto: Alberto Franco

El alcalde de Vegas del Genil, José Aranda, en su despacho de la Alcaldía. Foto: Alberto Franco

El trasiego no cesa. La puerta del despacho se abre y se cierra un par de veces por segundo. En el interior, la luz entra con fuerza por unos enormes ventanales para proyectarse en las paredes color cielo. Numerosas carpetas, llenas de documentos, se distribuyen por la mesa atendiendo siempre a un escrupuloso orden. Entre todo el material de oficina, las plantas buscan su hueco sobre la mesa de reuniones. De pie junto a ella, el que se ha convertido en el responsable de mantener “en orden” cada una de las dependencias del Consistorio. José Aranda (PP), policía de profesión, lleva tres años y medio al frente de la Alcaldía de Vegas del Genil, un pueblo cuyo paisaje está dominado por los secaderos de tabaco que durante un tiempo dinamizaron la economía de un municipio que, hoy en día, debe buscar alternativas de producción incluso de puertas para dentro del Ayuntamiento.

Pregunta.- ¿Se parece en algo la Alcaldía a una Comisaría de Policía?
Respuesta.- Por raro que parezca, sí tiene mucho parecido, sobre todo, en el tema de organización y funcionamiento. Estamos hablando de administraciones locales y, ya sea por el tema de funcionarios, seguridad u otros aspectos, se llama a la misma organización.

P.- ¿Ha tenido que sacar muchas veces el “arma” para poner orden aquí dentro?
R.- (Risas) No ha sido necesario, pero sí es verdad que hay varias cuestiones que necesitan de mayor seriedad. Por un lado, el tema de la mentalidad de la población, ya que hemos pasado del todo vale y todo se puede hacer, a las circunstancias que vivimos en las que las administraciones debemos tomarnos mucho más en serio el funcionamiento y la aplicación de la normativa en la calle. Y eso a los ciudadanos les cuesta entenderlo porque estaban acostumbrados a que antes se hicieran las cosas sí o sí. Ahora intentar explicarle a un vecino que no se puede, conlleva un gran esfuerzo.

PERFIL | De agente de policía a político

Cuando llegó a Vegas del Genil en 2001, poco o nada se hubiese imaginado que acabaría sentado en el sillón de la Alcaldía. Lo que comenzó como la inmersión en las costumbres y tradiciones del municipio, se convirtió en la “defensa de los intereses de sus habitantes”. Un policía local de profesión que llevaba 20 años de funcionario cuando se pidió la excedencia para involucrarse, “al cien por cien”, en el cargo que le habían dejado sus vecinos. Aunque nacido y crecido en La Peza, conoce la localidad de la que está al cargo, “como si fuese propio”.

P.- ¿Qué lleva a un policía a meterse en política?
R.- Bueno, vengo a vivir a Vegas del Genil en 2001 y empiezo a involucrarme en la vida del municipio y comienzo a trabajar en la asociación de padres sobre algunos problemas que tenían los colegios, en concreto, en Purchil. A partir de ahí, empiezo a militar en el PP del municipio, poco después, paso a la presidencia del partido aquí -una década-, en 2007 paso a ser candidato y en 2011 soy elegido como alcalde.

P.- Desde 2001, ¿cómo ha cambiado el pueblo?
R.- Ha cambiado mucho, sobre todo, a raíz del crecimiento urbanístico que ha tenido. Vegas del Genil, en la década de los 90, era una localidad que llegaba apenas a los 5.000 habitantes y en 2014 se ha pasado a 10.500 habitantes. Se ha expandido enormemente con unas circunstancias que no han acompañado a ese crecimiento, entendiéndose como tales, la falta de infraestructuras, de servicios, crecimiento desmedido y sin planificación urbanística.

Vegas tiene dos sectores productivos, la agricultura y, en menor medida, servicios. La agricultura ha sido muy potente y sigue siéndolo, ya que este pueblo es uno de los que ha tenido mayor producción de tabaco en la Vega. El tabaco ha supuesto unos ingresos económicos bastante importantes, pero la bajada de cuotas en la producción y subvenciones está llevando al tabaco a desaparecer prácticamente en este terreno. Llegará el día en que se acabe el tabaco porque por los costes, la producción se llevará a otros lugares. Para suplirlo, se están desviando las producciones hacia la patata, maíz, espárragos y diferentes hortalizas e incluso la stevia, pero sus gastos son importantes, aunque se podrían aprovechar los secaderos para secar la planta.

P.- ¿Ha crecido esta localidad respetando la Vega?
R.- Vamos por partes. Vegas del Genil está en el centro de la Vega, tenemos derecho a crecer, pero ojo, no estoy de acuerdo cómo se ha hecho porque no es el modelo de crecimiento adecuado. La tendencia que hay en Vegas en cuanto a urbanización, que es muy poca, se hace con viviendas plurifamiliares porque se agota menos suelo y para el pueblo es más ventajoso.

La línea del Potaug nos tiene atrincherados. Los tres municipios -Ambroz, Purchil y Belicena-, unidos en 1976, han crecido hacia fuera cuando eso es una equivocación porque hay que crecer hacia dentro y conseguir un solo núcleo poblacional, a lo que se une que expandirse hacia fuera significa el agotamiento del suelo de la Vega.

P.- ¿Vegas del Genil se siente uno o todavía hay diferencias entre los tres núcleos poblacionales?
R.- Poco a poco. Ha costado trabajo pero es como todo. Pero en temas de infraestructuras, por ejemplo, es un error tener un consultorio médico en cada núcleo. Un servicio cuanto más se segregue, más inefectivo es porque se están dividiendo medios y recursos. Algo que ocurre también con los colegios o hasta con las ferias, ha sido una equivocación mía mantener las tres fiestas.

José Aranda, en uno de los momentos de la entrevista. Foto: Alberto Franco

José Aranda, en uno de los momentos de la entrevista. Foto: Alberto Franco

P.- ¿Cuáles son los principales problemas de Vegas del Genil?
R.- Además del tema urbanístico, el paro, los servicios sociales y la carencia de infraestructuras. Para la población que tenemos deberíamos contar, como poco, con 15 policías y solo hay cuatro. En este tiempo intentaré sacar las dos vacantes que tenemos, pero con ese número hacemos poco en un pueblo con tantos habitantes.

Además, no hay suelo para colegios. Algo en lo que me estoy dejando la piel porque es fundamental mejorar los centros educativos y el instituto.

A todo ello, se une la deuda del Ayuntamiento que está en torno a los 12 millones de euros. A proveedores se debe unos seis millones, más otros tres millones en préstamos bancarios. En los más de tres años que llevo como alcalde, estamos pagando casi 800.000 euros anuales en reclamaciones judiciales, facturas que había por ahí perdidas e indemnizaciones. Tengo una falta de técnicos enorme, solo dispongo de tres técnicos principales, secretario, vicesecretario e interventor -que me costó sudor y lágrimas tenerlo-, pero debajo de esas cuatro patas no hay intermedios, con lo que eso supone.

La filosofía, ante este panorama, es muy sencilla: si hay dinero se hace, si no lo hay no se hace. Diputación nos respalda y la Junta de Andalucía está una situación complicada, cada vez que se acuerda de mí, es para pedirme dinero.

P.- ¿Hacia dónde cree que camina Vegas del Genil?
R.- Este pueblo va a seguir en la misma línea. Continuará dependiendo de sí mismo, con su agricultura, con ese carácter de ciudad dormitorio no tan acentuado y su comercio específico.

P.- Con tantos secaderos inactivos, ¿no han pensado en darles alguna actividad turística?
R.- Ha habido iniciativas a ese respecto, pero nos encontramos con problemas. Un secadero por sí mismo no da opción a un alojamiento rural. El precio del suelo que rodea a ese secadero es desorbitado y al estar en terreno de alto valor productivo no se puede echar un gramo de hormigón. Entonces no se puede hacer nada, pese a las capacidades de algunos secaderos. Cuando hay una iniciativa empresarial en un secadero, es necesario pensar que hay que ampliarlo con alguna otra infraestructura como aparcamientos, cocina, habitaciones o lo que haga falta.

Partimos de un problema base y es la forma de hacer política en este país. No basta con sacar un proyecto, sino que la cuestión es echarlo por tierra si no lo hemos sacado nosotros. No se piensa en ir hacia delante. Con el caso del karting pasó eso, una iniciativa empresarial que venía con todos los informes favorables y que se paró en seco porque a unos y a otros no les parecía bien.

P.- Y su futuro político, ¿cómo lo ve?
R.- Mi futuro político lo veo muy limitado. Hoy por hoy, lo único que sé es que yo no soy candidato, es la teniente de alcalde a la que le deseo mucha suerte. Para mí ha sido un honor estar aquí estos cuatro años y, a partir de las elecciones ya se verá. Sí es cierto que esto me está afectando a nivel de salud y más allá de los sacrificios que todos los alcaldes deben hacer. Mi compromiso para con los vecinos era durante cuatro años y, aunque las circunstancias me hubiesen aconsejado dimitir, ni pensarlo. Yo tengo mi profesión y esto no lo necesito para vivir, puedo trabajar de lo mío.

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