viernes 13 diciembre
Opinión  |   |

La hecatombe

Según José María Aznar, ex presidente del Gobierno de España y lobista político internacional, nos ha advertido a los españoles que “si construimos un gobierno basado en una coalición radical de izquierdas en la que, por primera vez después la Guerra Civil y por primera vez después de la caída del Muro de Berlín, los comunistas entran en el gobierno, comunistas chavistas a favor de Venezuela y de lo que ocurre en aquel lugar, y además eso está garantizado y consentido por el secesionismo y el independentismo, estamos en situación de máximo riesgo y de máxima preocupación”, por tal motivo, el hombre, en su hecatombismo ha emplazado a “pedir la ayuda y la comprensión de nuestros amigos europeos y de mucha otra gente, que la tenemos, pero tenemos que saber lo que tenemos entre manos”. “Un Gobierno como el que se está intentando formar, con la complacencia secesionista, con la complacencia de alguien que está condenado por sedición y de alguien que es un terrorista convicto y confeso, son palabras mayores que no deseo que ocurran en este país”. Tal cual.

De manera simultánea, el presidente del círculo de empresarios, Jhon de Zulueta sobre el posible Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos dixit que: “es lo más grave que ha sucedido a España desde el 23F o el 1-O", como si el sector político empresarial en el que milita este señor no hubiera brindado por el golpe de Tejero, y añade que: "Pedro Sánchez ha cruzado todas las líneas rojas" porque "no hay que pactar con radicales" y "hay que dejar fuera del tablero tanto a la ultraizquierda como a la ultraderecha". El futuro de España, "es demasiado importante como para que jueguen con él políticos que anteponen sus intereses particulares… que es mejor ir a terceras elecciones". Vamos, la hecatombe. Y, remata Antonio Garimendi, presidente de la CEOE, pidiendo un Gobierno “estable y moderado”, sí, el mismo que opina que el control de la jornada en la empresa para evitar jornadas abusivas por la realización de horas extraordinarias es un cliché del siglo XIX porque introduce rigidez cuando el mercado laboral lo que requiere es flexibilidad.

Sin embargo, ninguna de estas personas considera una hecatombe la precarización de las relaciones laborales; ni que la banca devuelva los 65.000 millones por el atropello especulativo; o que los trabajadores no puedan ponerse enfermos a riesgo de ser despedidos; que la economía española esté en manos de los mismos que provocaron el desastre económico; que se quiera lapidar el sistema público de pensiones; que se privaticen servicios esenciales como la salud y la educación; que los jóvenes españoles, incluso los mejores formados, encuentran más que dificultades para salir del nicho familiar y su mejor opción es salir de España; que la mujer sufra por ser mujer la violencia del machista, la desigualdad en el empleo y en el salario; que las grandes empresas españolas con mercado internacional se estén forrando pero que solo paguen el 12,6% del beneficio que obtienen, o que una de cada cinco de esas empresas solo contribuya con un 0,3%; que los alquileres de viviendas estén por encima del 60% de los ingresos obtenidos por un salario; que las grandes empresas de la Bolsa española utilicen los paraísos fiscales para reducir el pago de impuestos sin que nadie lo impida, al tiempo que con actividad recaudatoria se persigue hasta el último céntimo tributario a las pequeñas empresas y millones de trabajadores autónomos y que las familias tengan dificultades para llegar a final de mes; que se impulsen conflictos bélicos para provocar la subida del precio del petróleo y, por concluir; que el sistema de producción desenfrenado y sin control en sus emisiones esté llevando al planeta al desastre, todo eso no es motivo de preocupación para esos radicales extremistas de la economía neoliberal aún, cuando así mismo, se está llevando a la extenuación a las clases medias y trabajadoras. Eso no es una hecatombe, es lo que debe ser.

La hecatombe y motivo de gran preocupación para estos privilegiados es el despertar lento, pero seguro, de las clases populares para reconstruir la sociedad protegiendo el bien común en la finalidad de fortalecer más la democracia y sentar las bases de vida digna. La hecatombe para España es que caiga en manos de atrabiliarios de esta especie.

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Columnista
Salvador Soler

Miembro del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Granada

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