lunes 26 julio
SEMANA SANTA 2014 - LA CRÓNICA DEL MARTES SANTO  |   |

De días de penitencia a días de gloria

Nueva jornada espléndida en el Martes Santo de Granada, en el que destaca la seriedad de la Esperanza o la clase de la Cañilla

La Virgen de la Caridad, ofreciendo una imagen emotiva en el Puente Romano de regreso. Foto: Alejandro Romero

La Virgen de la Caridad, ofreciendo una imagen emotiva en el Puente Romano de regreso. Foto: Alejandro Romero

Son catorce ya las hermandades de la Semana Santa de granada que han cumplido de forma exitosa el recorrido previsto y han realizado su estación de penitencia hasta la Santa Iglesia Catedral.

Sin embargo, el sabor es a poco. Como sí aún fuese Domingo de Ramos y con ganas de que quedarán siete días por delante para disfrutar de la pasión en las calles de Granada.

Nada más lejos de la realidad. Han transcurrido tres días y la Semana Santa sigue pareciendo un sueño del que los cofrades no quieren despertar hasta el domingo a las 17.00 horas cuando se recoja la última de las hermandades.

Marea de barrio

La jornada comenzó en el barrio del Zaidín, en la carretera de Armilla, donde La Lanzada impregnó de color nazareno las calles con uno de los crucificados más imponentes de la Semana Santa granadina y que volvió a empapar los ojos de más de un devoto al verlo salir con rayos de sol.

Los costaleros y costaleras bañaron el barrio zaidinero en todos sus rincones, con el manto rojo de Caridad, la que en Granada "hace mucha falta" como dijo el diputado mayor de Gobierno al pedir venia en la carrera oficial.

En su regreso, multitudinario apoyo a la cofradía ya en la madrugada del Miércoles Santo granadino, con vítores y saetas hasta la madrugada. Antes de todo esto se produjo una situación corregible: el cortejo quedó roto en el tramo San Matías, con una distancia considerable entre mantillas. La hermandad consiguió recuperar posteriormente la situación, aunque eso obligó a detener el paso del crucificado al menos 10 minutos y a demorar el paso en una hora aproximadamente.

Los nublos que este año aparecen se van por donde vienen, como en la salida del Gran Poder. Foto: Alejandro Romero

Los nublos que este año aparecen se van por donde vienen, como en la salida del Gran Poder. Foto: Alejandro Romero

Elvira para siempre

Debe ser cosas del buen hacer las que permiten ver en la calle a la cada vez más seria hermandad de La Esperanza, que a la espera de saber si coronará canónicamente a su titular, volvió a demostrar que en San Gil y Santa Ana se trabaja duro durante todo el año para que nada falle el Martes Santo.

Así las cosas, el verde esperanza llenó las calles de Granada de ilusión desde la salida hasta el regreso. Para muestra, un botón: el paso de Jesús de Gran Poder optó por salir con parte de la cruz retirada, lo que permitió una salida más 'limpia' y menos dura para los costaleros. Sin la emoción de otros años, pero con una clase formidable.

Luego, en la Iglesia de los Hospitalicos, el paso de palio hizo vibrar a los allí presentes en la calle Elvira, con emotividad en cada uno de los pasos para hacer la reverencia, una petalá interminable y una chicotá de las que crean hermandad. El regreso, multitudinario en la noche del Martes Santo en la que ni la luna se quiso perder a la que probablemente será -así se desea- coronada canónicamente.

Otra de las bellas estampas de la Semana Santa de Granada: Jesús de la Amargura y la Alhambra. Foto: Alex Cámara

Otra de las bellas estampas de la Semana Santa de Granada: Jesús de la Amargura y la Alhambra. Foto: Alex Cámara

Marcando el camino

El Vía Crucis, la hermandad decana de la Semana Santa de Granada, que en tres años cumplirá centenario, también sigue de enhorabuena. Al escaso número de hermanos que llegó a tener hace unos años, afortunadamente ahora hay que añadir otro grupo que permite una presencia más solvente en las calles de Granada para guiar a Amargura y Nuestra Señora de los Reyes.

Con un espléndido guión corporativo diseñado por Álvaro Abril, la hermandad pasó algún apuro para llegar hasta la carrera oficial, aunque supo recomponerse para hacerlo casi con puntualidad cofrade.

En su regreso, el recogimiento fue absoluto con la Alhambra y la luna como testigos de excepción para el rezo de las estaciones de la cofradía. El palio regresó entre marchas clásicas que dieron mucha más notoriedad a la llegada hasta su capilla de salida.

Las saetas fueron la nota predominante en el regreso de la Soledad. Foto: Alejandro Romero

Las saetas fueron la nota predominante en el regreso de la Soledad. Foto: Alejandro Romero

Maestría en Santo Domingo

La última hermandad en ponerse en las calles de Granada fue la de la Cañilla, que volvió a dar otra clase de maestría de principio a fin con su marcado carácter de barrio y con el horizonte bien marcado.

Alberto Ortega, totalmente entregado a sus hombres, pudo deleitar a los presentes en la salida, en el regreso o en cualquier tramo del recorrido con casta costalera y clase de andar por las calles de Granada.

La bulla de barrio estuvo muy presente en la calle Jesús y María, donde cada Martes Santo convergen esas emociones y sensaciones que solo un cofrade puede entender, que no explicar. Luego la caída de la noche hizo lo propio antes de la llegada de los pasos a Santo Domingo, con saetas incluidas, para dejar enmarcado un nuevo día de penitencia que supo a día de gloria.

 

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