domingo 21 julio
SEMANA SANTA 2019 | MIÉRCOLES SANTO  |   |

Un desafío sin final feliz

Las cinco hermandades del Miércoles Santo plantan cara a tres chaparrones, aunque se ven obligadas a modificar sus recorridos por miedo a la lluvia · Nazareno, la primera cofradía de la Semana Santa que no saca sus pasos a la calle

Hace justo una semana muchos ya estaban pendientes de las previsiones meteorlógicas y eran conscientes de que a mitad de la pasión la cosa se podía torcer. Fue en la tarde del Martes Santo cuando ya los había bastante agoreros de que el Miércoles la situación se iba a complicar, lo que nadie esperaba es que por dos chaparrones el día se iba a entorpecer tanto.

Los Gitanos se quedó en Catedral ante las estimaciones de lluvia que había en la madrugada. Foto: Álex Cámara

De más a menos en Gran Vía

La primera hermandad que debía ponerse en la calle lo hizo sin mirar al cielo y sin temor a lo que podía pasar una vez estuviera el cortejo fuera, si bien eran conscientes de que a tenor de las previsiones, con altas probabilidades de lluvia, el regreso hasta el Sacromonte iba a ser algo más que una tarea difícil.

Pero Los Gitanos no defraudó en su inicio, reunió a miles de personas en la Gran Vía para una salida mucho más ágil para el paso del Cristo desde que está restaurado, igual de compleja para el palio. El Consuelo parecía tener algún problema en la sujeción de la cruz, pero desde la hermandad trataron de solventar los rumores diciendo que era lo normal, incluidas las levantás a pulso.

Ya cuando la cofradía iba por San Matías solo había que echar un vistazo a los rostros de los costaleros que esperaban para el relevo para saber que la última chicotá estaba más cerca de lo deseado. La cofradía decidió suspender su recorrido en la Catedral, después de hacer su estación de penitencia. O eso o la llegada al Sacromonte iba a ser un calvario de verdad. Las hogueras y algarabía, además de las miles de personas que lo presencian cada año, tendrán que esperar a 2020.

Los Remedios estrenó la parte alta de su palio ya totalmente acabada. Foto: Guillermo L. González

Sin perder la calma/span>

Desde la Plaza de los Santos Justo y Pastor salió la cofradía que quizás demostró cuándo no hay que perder la calma y es en momentos como los vividos este Miércoles Santo, donde Los Estudiantes puso en la calle un amplio cortejo que en todo momento guardó la compostura incluso cuando la lluvia quiso empañar la jornada.

Con la tuna universitaria se puso en la calle Meditación y Remedios, que ofrecieron solvencia en su discurrir por el barrio de Derecho antes de adentrarse en pleno bullicio situado para presenciar al resto de hermandades en San Matías, primero, y Carrera Oficial, después.

Fue en este punto donde la hermandad, que estrenó el acabado de la parte de arriba del palio, fue sorprendida por la lluvia, pero sin embargo no se perdió en ningún momento la compostura. La normalidad y tranquilidad fue la nota predominante, tomando decisiones inteligentes sobre la marcha.

Así, cuando estaban resguardados en Catedral, decidieron llegar a paso mudá a su templo, aunque luego el aguacero les dio una tregua y ello permitió algo más de lucimiento en la Plaza de Derecho, donde no obstante la cofradía llegó diez minutos antes de lo previsto. Y eso que es la más cercana a la Catedral.

La Virgen de las Penas volvió a conquistar San Matías. Foto: Guillermo L. González

Paciencia, pero también Penas

Quizás el juego que ofrece el nombre que recibe la Hermandad de Paciencia y Penas permita también entender cómo se sintieron los hermanos de esta corporación del Realejo, después de poderse poner en la calle pero sin perder de vista lo que sucedía en el cielo.

Así, la cofradía se puso en la calle no sin la habitual dificultad para sortear las escalinatas de la Imperial de San Matías, que ofrecen otro momento en el que todo se detiene en plena Semana Santa de Granada.

Una vez estaban en Alhóndiga, el primero de los chaparrones del día obligó a resguardar bajo plástico a Jesús de la Paciencia y el manto de las Penas. Ya en Catedral determinaron acortar su recorrido para entrar directamente por San Matías, momento en el que la lluvia quiso también su dosis de protagonismo.

Jesús de las Tres Caídas es más visible sin el romano, que no salió por unas "pequeñas fisuras". Foto: Álex Cámara

Un buque hasta el final

Quizás entre las hermandades que más complicado lo tenían esa era la del Rosario, pues su extenso cortejo daba signos de severa dificultad en caso de lluvia, como así fue. La hermandad de puso en la calle recortando, como no puede ser de otra manera, a Paco Toro; con la salve marinera y con un misterio sin romano. Llegará el tiempo, pero ya hay quien se plantea si el Cristo no es más visible así.

Bien formada en todo momento, la hermandad llegó a Catedral también con el susto del primer chaparrón y determinó evitar la calle Elvira para su regreso, por lo que irían directos a Pavaneras.

No obstante ello no evitó que la llegada a Santo Domingo fuera monumental, con petalá incluso para la Reina marinera del Realejo, y con la emoción a flor de piel, dejando la lluvia una tregua para que sin paraguas pudiera recogerse en su templo.

La Hermandad de Nazareno tuvo que volver sobre sus pasos para regresar a las Carmelitas. Foto: Guillermo L. González

La primera que suspende

La Hermandad del Nazareno fue quizás la que peor lo pudo pasar en la tarde de este Miércoles Santo, después de convertirse en la primera que oficialmente no ha podido sacar a la calle ninguno de sus pasos esta Semana Santa 2019.

La cofradía comenzó a salir a la plaza, también abarrotada aunque en algunos casos poco respetuosa con lo que exige una hermandad silente. A veces va a ser necesario incluir en las guías a qué hermandades hay que aplaudir, a cuáles hay que respetar en su recogimiento y con cuales no se puede ni sacar el flash de la cámara de fotos.

El caso es que cuando la cruz de guía ya estaba enfilando Pavaneras comenzaron a caer las primeras gotas, ante lo que la hermandad decidió darse la vuelta sobre sus propios pasos y regresar a las Carmelitas, donde quien quiso pudo ver los dos pasos de cerca e incluso vivir las saetas que acompañaron al rezo de una cofradía que tendrá que esperar al próximo año para lucir su nuevo palio.

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