viernes 10 julio
SEMANA SANTA 2014  |   |

Un sentimiento difícil de explicar

Las camareras o mantillas acompañan a las dolorosas de la Semana Santa de Granada, una devoción que "no se puede entender con palabras"

Una de las mantillas durante estos días de Semana Santa. Foto: Álex Cámara

Una de las mantillas durante estos días de Semana Santa. Foto: Álex Cámara

Los cortejos de las distintas dolorosas de la Semana Santa de Granada están precedidos habitualmente por una amplia línea de parejas de camareras que trazan un 'río' negro con sus mantillas y velas para iluminar a la Virgen en su camino de dolor y calvario con Jesús.

La Aurora, La Esperanza o La Amargura son solo tres de los numerosos ejemplos que podrían aplicar en esta Semana Santa de Granada, donde la devoción da paso también al sentimiento de acompañar a una imagen a la que se venera día y noche, a la que se pide y se ruega y a la que sobre todo se quiere y en la que se cree.

La fe ciega lleva estos días a numerosas mujeres -jóvenes y no tanto- a ataviarse de negro absoluto para acompañar a la Virgen porque supone "una satisfacción grandísima".

Así lo explica Charo Tinas, vocal de la mujer en la Hermandad de la Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos, donde desde 1997 acompaña a la Virgen de la Amargura en su discurrir desde la calle Santiago en un año especial a ser víspera de la coronación canónica que la imagen recibirá el próximo mayo de 2015.

Ni escotes ni faldas cortas
Las normas para vestirse de mantillas son muy estrictas en la mayoría de hermandades, tal y como explican las tres integrandes de las cofradías que integran este reportaje. De este modo algunas de las normas básicas incluyen la prohibición de llevar faldas que estén por encima de la rodilla o escotes. Joyas, oros u otro tipo de utensilios también están prohibidos. En el Huerto nos explican que las medias deben ser claras, no negras; y los guantes blancos porque hay que ir "serias y respetuosas". Y si las medias son de un color diferente "la cofradía tiene para poder sustituirlas por las correctas". María Ángeles Pérez añade que tampoco se permiten las transparencias o los brillos porque hay que ser "estrictas". Precisamente, el año pasado tuvo un episodio "malillo" con una mantilla, quien le engañó al llevar una falda más corta de lo que debía. En la Aurora, por contra, solo está permitida la alianza y nada de tacones "exagerados", sino "prudentes".

Los motivos que explican su participación de esta forma en las procesiones obedecen a que "siempre" le ha "encantado" la Semana Santa y a través de un integrante de la cofradía comenzó a hacer vida de hermandad acudiendo a sus actos y a informarse sobre todo lo relativo con el Huerto, incluyéndose en el grupo de costura que hace que cada miércoles se reúna con compañeras para compartir una misma afición.

"Es algo muy grande acompañar a la Virgen en la calle", indica Tinas, que además recuerda cómo hay compañeras que llevan más de medio siglo acompañando a la Amargura. Es precisamente este el motivo que explica cómo se debe organizar el orden en el que las mantillas salen. Por orden de antigüedad, la más veterana suele ir más cerca del paso de la Virgen, la menos lo hacer más alejada.

Viene de familia

En La Esperanza, María Ángeles Pérez es desde pequeña miembro de la hermandad a la que su familia "ha pertenecido toda la vida". Actualmente ocupa el cargo de vocal de camareras de la Esperanza, aunque este no determina el puesto en el que sale porque "se mantiene la antigüedad" como en la mayoría de hermandades.

Actualmente en la Esperanza hay en nómina unas 160 camareras, aunque no todas salen porque hay mujeres mayores que no pueden hacerlo u otras que son demasiado pequeñas y que hasta que no alcanzan los 15 o 16 años no pueden.

La Esperanza procesionó este Martes Santo con unas 100 en filas, organizadas en cuatro secciones. Y todas con la misma importancia, porque "sin primeras no hay últimas y sin últimas no hay primeras".

A la vocal de camareras de la Esperanza dice no agradarle que haya quien se haga camarera solo por lucirse el día de la procesión, algo que cree que ocurre en todas las hermandades: "Intentamos que toda la que salga sea porque le gusta la imagen o la hermandad o el trabajo que se hace dentro, que sean un cuerpo de la primera a la última".

No siempre es necesario pertenecer a la hermandad para salir de camarera, ya que si se tiene alguna promesa también existe esa opción, aunque según Pérez la que sale una vez "suele pedir posteriormente la hoja de inscripción".

Pero no todo es solo salir de mantilla un día al año, porque el trabajo de la hermandad también está integrado los 365 días, con la organización de numerosos actos que, aunque no siempre tienen el mismo poder de convocatoria, sí tratan de fomentar la hermandad en sí-.

¿Qué se siente saliendo delante de la Esperanza? Pérez dice que se le pone "la carne de gallina" al tratarse de una sensación "especial", con "nerviosismo" cada vez que se va a acercar la fecha  con emoción: "Con la salida como que cumplimos la parte del trato de haberla estado mimando, rezando y dando las gracias durante todo el año. Nada más piso el dintel de la puerta comienzo mi rezo. Es una estación pública de fe".

Las normas también obligan a llevar poco maquillaje en la salida. Foto: Álex Cámara

Las normas también obligan a llevar poco maquillaje en la salida. Foto: Álex Cámara

¡Aurora, guapa!

Una de las dolorosas más veneradas de la Semana Santa es la de la Aurora, a la que los gritos de "guapa, guapa, guapa", la acompañan desde su salida hasta su regreso a altas horas de la madrugada en el Albaicín.

Y antecediendo al manto blanco de la hermandad alabicinera se encuentra un grupo de 200 camareras, las que hay en nómina, que procesionan este jueves desde San Miguel bajo.

Pese a tratarse un recorrido tortuoso, por el empedrado y las cuestas, la "penitencia" no es nada en comparación con el sentimiento de salir ante ella. Así lo explica la camarera mayor Esther Huertas Fernández, que además recuerda que todos los malestares se hacen "con mucho agrado, sentimiento y devoción, deseando que llegue el Jueves Santo".

"Me conmueve muchísimo, no como camarera mayor sino como trabajadora durante el año para el bien de un colectivo y también siguiendo los pasos de mi religión", explica Huertas, que además afirma que los años en los que la lluvia no permitió la salida la tristeza era grande: "En el tiempo no manda nadie, hay cosas mucho peores y hay que darle la importancia que tiene y a empezar a contar los días que faltan para el año próximo".

Para ser camarera en la Aurora se requiere "ser cristiana, vivir la vida cristiana y la moral cristiana", asistir a los actos de la hermandad. Y sobre todo, "ganas de trabajar por la sociedad, por el prójimo".

No obstante, explicar por qué se es camarera delante de un paso como los de la Aurora, la Esperanza o la Amargura, "no se puede explicar con palabras".

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