martes 26 mayo
Opinión  |   |

Horizonte 2030

A lo largo de nuestra existencia, la reacción de la sociedad ante los grandes sucesos ha provocado auténticas transformaciones. Seguro que, si analizamos estas reacciones tras las pandemias más importantes que hemos sufrido, tales como la peste bubónica, la peste negra, las grandes epidemias importadas de América o la mal llamada gripe española, encontraremos matices, pero coincidiremos en que fueron una oportunidad para evolucionar. La peste negra, por citar un ejemplo, trajo consigo un nuevo modelo social, económico, científico e incluso emocional. El Renacimiento. ¿Cuál será el nuevo renacer tras el Covid-19?

Me atrevo a decir que ya lo tenemos. Se llama Agenda 2030. Para los no iniciados, estoy hablando de un plan de acción nacido del compromiso de los estados miembro de las Naciones Unidas, cuyo objetivo es asegurar el progreso social y económico sostenible en todo el mundo, y velar por la protección de las personas, el planeta y la prosperidad.

Para muchas y muchos, estos objetivos ya eran prioridad antes del Covid-19. Ahora, es una urgente necesidad. Ya no es un acto de fe. No necesitamos ver una ficción televisiva para imaginar el efecto y las consecuencias de una pandemia. Lo estamos viviendo en primera persona. Solo poniendo la mirada en Granada, comprendemos la dimensión de la situación. Vemos cómo en algunas zonas de nuestra ciudad, especialmente las más vulnerables, hay familias que han caído por debajo del umbral de pobreza. Asimismo, existe una realidad de mujeres silenciadas que están sufriendo la violencia de género, más agravada aún si cabe, por la situación de confinamiento. Del mismo modo, no toda la ciudadanía está teniendo la posibilidad de acceder a un suministro de luz, como es el caso de los barrios de la zona Norte o Haza Grande. También estamos conviviendo con familias que no acceden a la educación por la ya existente, ahora ampliada, brecha digital. Desde un punto de vista económico, depender prioritariamente del sector servicios ante un estado de alarma como el actual, supone una parálisis fulminante con consecuencias extremas, como la del crecimiento del desempleo, la pérdida de ingresos o el aumento de la deuda para hacer frente a pagos fijos insalvables. En definitiva, las desigualdades siempre existentes, con esta pandemia, se están haciendo más visibles y amplificadas prácticamente en cualquier rincón del mundo. Otra consecuencia, los efectos velados que provoca la contaminación en las personas y su alianza con el Covid-19. A la espera de las pertinentes evidencias científicas que demuestren los efectos de este binomio, comprobamos que Granada y su área metropolitana nos hemos visto especialmente afectados.

Este panorama ya sabíamos que existía pero, sálvese el que pueda, se miraba hacia otro lado. Apunto una reflexión: para la añorada y deseada vuelta a la normalidad, ¿cometeremos la torpeza de volver a invisibilizar lo que ahora es más visible y consciente? Yo abogo por no retroceder y sí por avanzar a una nueva normalidad.

El PSOE de Granada ha visto claro que estamos ante esta oportunidad. Su grupo municipal, siempre del lado de las soluciones, presentó hace unos días un plan muy participado para reconstruir la ciudad. Un plan que combina medidas urgentes con otras de medio y largo recorrido. Hacer una lectura de las 80 medidas demuestra que Paco Cuenca y su equipo incluyen las necesarias luces largas como para alcanzar el horizonte 2030.

Es de agradecer cómo dibujan a una Granada sin la brecha de desigualdades existente que afecta a las mujeres, a la educación o a los barrios más excluidos. Cómo le dan el papel protagonista a las instituciones para asegurar una mayor protección a las personas más vulnerables hasta que dejen de serlo. Cómo pintan un modelo de desarrollo sostenible para Granada donde la ciencia y la investigación sean el nuevo motor para la ciudad. Cómo incorporan un nuevo modelo productivo que ahuyenta al desempleo, retiene al talento existente e incluye nuevas posibilidades de éxito personal y profesional. Cómo saben aprovechar el menor impacto ambiental, consecuencia del confinamiento, en beneficio de una Granada libre de contaminación. Cómo apuestan por la peatonalización, por un transporte urbano más limpio y por unas vías verdes en la ciudad y en su área metropolitana. Cómo entienden que la política ha de ser un espacio para la transformación y no para la confrontación.

También lo estamos viendo en las decisiones que está tomando el Gobierno de España. ¿Alguien recuerda alguna crisis de esta envergadura que haya tenido como principal objetivo, en las soluciones, que nadie se quede atrás? A pesar del aparente descreimiento que hay contra quienes se dedican a la política, hay que reconocer que no todos ni todas son lo mismo. Siendo gobierno u oposición, tranquiliza ver como el PSOE tiene en su hoja de ruta acciones, entre otras, orientadas a perseguir la igualdad entre las personas, asegurar la prosperidad, combatir el cambio climático y la desigualdad económica, apostar por la innovación y el consumo sostenible como parte de una nueva agenda que no deje a nadie atrás. Es la impronta de los recién cumplidos 141 años de historia, de un partido, que siempre ha sabido estar a la altura de los acontecimientos.

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Columnista
Jacobo Calvo

Secretario de Organización del PSOE de Granada capital y docente

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