martes 18 junio
Opinión  |   |

Ya, el corazón en casa

Sí, ha sido mucho el esfuerzo realizado y muchos los recursos empleados por todas las Administraciones del Estado a lo largo de todo este tiempo para que el Centro Lorca de la emblemática Plaza de la Romanilla fuera una realidad.

Sí, además de la infraestructura, se marcaron los objetivos del Centro que hoy tiene en el horizonte la posibilidad real y más que segura de convertirse en un referente de la cultura contemporánea gracias a la importancia desde el punto de vista internacional que la obra de Federico tiene. Así, entre otros, conservar, cuidar y estudiar los Fondos de la Fundación Federico García Lorca para difundirlos y darlos a conocer, sobre todo entre la población más joven, forma parte del trabajo.

Sí, además de la infraestructura y los objetivos claros que cumplir, ha existido siempre la coordinación y colaboración entre las Administraciones para la gestión del Centro a través de un Consorcio en cuyo Consejo Rector se ha hablado y tomado decisiones de calado.

Sí, se tenían muchas de las piezas imprescindibles y necesarias, pero no, no teníamos el corazón. El corazón, para poder dar vida a la estructura de ladrillo y hormigón. El corazón, que permitiera realmente el estudio de manuscritos de poesía y teatro, dibujos, cartas y otros documentos, así como libros y objetos del poeta. El corazón que atrajera al Centro a visitantes, turistas y personas estudiosas e interesadas en el poeta universal. Nos faltaba el corazón: el Legado de Federico. Federico García Lorca, el poeta granadino que, en palabras de la profesora Melissa Dinverno es, entre otras muchas cualidades, un símbolo que es a la vez un poeta gay, gitano, defensor de la mujer, de la democracia misma, de la República, sinécdoque de las víctimas.

Pero hoy si, y por fin, El Legado está en casa. Y está, gracias al entendimiento, al uso de la palabra, al compromiso e implicación, al acuerdo y su cumplimiento, a la constancia entre las distintas Administraciones y la Familia Lorca que compartían unos mismos objetivos. Y está, también gracias a tantas personas comprometidas con el Legado del Poeta que supieron en su día conservar, mimar, catalogar y hasta incluso albergar en una sede, que hoy ya podemos considerar que fue provisional, como la Residencia de Estudiantes y vieja casa de Federico.

Hoy si, y por fin, sentimos menos vergüenza y más orgullo, como granadinos y granadinas, de haber conseguido acercar hasta Granada el legado de nuestro poeta más universal.

Pero cuando todo parecía escribirse con términos de emoción y satisfacción, hay quien no ha podido aguantar el éxito colectivo del conjunto de la sociedad granadina y especialmente de las instituciones o personas que las representaban (Ayuntamiento, Diputación, Junta de Andalucía y Gobierno de España), tal vez porque justo, en este momento histórico, ninguna está gobernada por el Partido Popular.

Y fue así el Partido Popular de Granada quien decidió poner una cortina de humo para difuminar y embarrar el logro de la llegada del Legado Lorquiano a Granada.

El Partido Popular de Granada escogió el día anterior a la llegada del archivo lorquiano para anunciar la amenaza de llevar a la Fiscalía las gestiones para la llegada de los Fondos solo unos pocos días después de perder este partido la Presidencia del Gobierno de la Nación.

Lo criticable hasta puede no ser el qué, pero sin duda si es lamentablemente el por qué o para qué y el cuándo. Y es que nos estamos acostumbrando a que todo avance o progreso social que se produzca en Granada puede ser boicoteado y objeto de comentario agorero y cenizo por parte del Partido Popular si este cree no irle bien para sus estrategias electorales.

Para la reflexión con respecto a la actitud del Partido Popular, solo hay que releer las palabras de la Presidenta de la Fundación Lorca en una entrevista pocas horas antes de la llegada del Legado: "Es una cosa extraña porque es el mismo partido que firmó un acuerdo con toda claridad con otras instituciones de diferente signo político. Cuando se firmó el acuerdo en diciembre era el PP el partido del Gobierno y el Ministerio de Cultura se sumó con el visto bueno de sus asesores y de los abogados del Estado. Nadie pone en duda el acuerdo y es extraño que una parte del PP no esté celebrando lo que sí celebran el resto de los ciudadanos".

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Columnista
Olga Manzano

Secretaria de Política Municipal del PSOE de Granada

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